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‘‘Moratorias no sirven para la recaudación’’
El ex asesor de Elisa Carrió cuestionó todas las medidas anunciadas por el Gobierno en el último tiempo. Lo que se necesita
-dijo- es «una política fiscal de reformas estructurales».
El ex asesor de Elisa Carrió desconfía de la efectividad del paquete en términos de empleo y actividad económica en tanto se mantiene la regresividad en la estructura tributaria. En este sentido, opinó que «la 'tablita' de Machinea debía ser reformada, pero claramente era mucho más progresiva que como va a quedar el impuesto».
A continuación, se reproduce su diálogo con Ámbito Financiero.
Periodista: ¿Cómo evalúa las medidas incluidas en el paquete anticrisis?
Rubén Lo Vuolo: Es el peor modo de festejar los 25 años de democracia, que representa la recuperación de los derechos, la institucionalidad, la igualdad de trato entre ciudadanos. Este blanqueo es una de las medidas más desiguales, arbitrarias y antiinstitucionales. Espanta la forma en que el poder discrecional impone cualquier medida sin discutirla públicamente, atentando contra la institucionalidad democrática.
P.: ¿Cree que podrían ser efectivas para sostener la actividad y el empleo?
R.L.V.: Su impacto será muy acotado: la experiencia de estudios técnicos previos muestra que las moratorias tienen un efecto de corto plazo, y en el mediano y largo plazo son negativas para la recaudación. Además, probablemente sea contrarrestada por otros factores, porque la inversión se fomenta con el tratamiento igualitario a los capitales y la previsibilidad. Y esta medida es totalmente contraria a eso. Tampoco hay cambios en la estructura tributaria que justifique medidas de este tipo, compensando una eventual mayor recaudación de corto plazo con mejoras progresivas del sistema tributario.
P.: ¿No cree que la eliminación de la «tablita» de Machinea pueda ser un primer paso de cambios progresivos a la estructura tributaria?
R.L.V.: No. De los muchos problemas que tiene el Impuesto a las Ganancias, esta «tablita» era distorsiva en muchos aspectos, y por eso debía ser reformada, pero claramente era mucho más progresiva que como va a quedar el impuesto. No se propuso ningún cambio que mejore la progresividad ni la eficiencia en la recaudación de este impuesto. Sigue habiendo diferencia de trato entre las deducciones permitidas a los trabajadores asalariados y no asalariados. Hoy, el tratamiento fiscal es totalmente arbitrario y descoordinado.
P.: ¿Y con respecto a las medidas de fomento al consumo y la producción?
R.L.V.: La mayor parte de las medidas que se tomaron son dirigidas al consumo; en particular, la eliminación de la «tablita» se dirige al consumo de los sectores medios y altos. No hay ninguna medida redistributiva al consumo de los sectores populares, y los créditos que se anunciaron no están orientados a la inversión sino al consumo. Hay que ver si puede tener algún efecto positivo dado el temor, la desconfianza y los problemas de ingreso de la población.
P.: Pero el plan contempla que se abran líneas crediticias a industrias, exportadores y pymes.
R.L.V.: Aparentemente, por lo que se anunció hasta ahora, serían de muy corto plazo, porque estarían en función de colocaciones de un año. De allí no se pueden sacar créditos a la inversión reproductiva de largo plazo. El gobierno sigue manejándose con medidas efectistas de corto plazo, digitando la coyuntura según la disponibilidad de caja. La Argentina carece de bancos de desarrollo regional para orientar todo este gasto público en un sentido estratégico y reproductivo. Están queriendo orientar el crédito casi en el mismo modo en que venía orientado antes, hasta que se cortó. Es notable que haya un reemplazo de los fondos que deberían venir del sistema financiero por fondos fiscales que son de los trabajadores, extraídos del sistema previsional. No es una política adecuada, evidencia los problemas del sistema financiero argentino para orientar el crédito y uno se pregunta quién va a evaluar esos créditos, su capacidad de repago. El peligro es que se desfonde el sistema de previsión social.
P.: ¿El plan de obras públicas tampoco aportaría a estabilizar el gasto en inversión?
R.L.V.: Habrá que ver cómo se implementa, qué obra se realiza, qué impacto reproductivo tiene en el sector privado. No se anunciaron obras en educación ni en salud, de modo que tendría poco impacto social. No se apunta al manejo eficiente, previsible ni estratégico de la inversión como lo necesita el país. El otro tema es el financiamiento: se usan fondos que eran de los trabajadores para subsidiar al capital.
P.: La Coalición Cívica propuso un plan alternativo y llegó a considerar la posibilidad de volver a pedir préstamos al FMI, ¿le parece acertado?
R.L.V.: Con una lectura simplemente financiera de la crisis reaparecen alternativas que uno esperaba que ya fueran superadas: con el altísimo costo que se pagó frente al FMI parece una locura pretender retomar una cadena de endeudamiento creciente. La Argentina necesita una política fiscal con reformas estructurales profundas: mejor direccionamiento del gasto, una reforma tributaria progresiva. Para nada sería positivo volver a recurrir al FMI, implicaría una supervisión bajo políticas ortodoxas que ya se probó que no dan resultado.
P.: ¿La política fiscal contracíclica no agravaría el problema de la inflación?
R.L.V.: En primer lugar, el problema es que no sabemos cuál es la inflación, con lo que resulta muy difícil hacer programación económica. En segundo lugar, el impacto en los precios de una política expansiva dependerá de a qué sectores va dirigida. Si va al consumo de sectores de ingresos medios y altos, probablemente tenga impacto sobre la inflación. Pero se dirige a la inversión y a sectores populares, no debería tener gran efecto. De todos modos, el eventual impacto se podría compensar con una rebaja en el IVA, que tampoco se está considerando.
Entrevista de Cecilia Roslan


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