Moreno resucita: sale a controlar precio de carne

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El Gobierno intentará esta semana frenar el aumento de precios de la hacienda en pie, para lograr que los cortes de carne de mayor consumo bajen en los grandes supermercados y las carnicerías durante las fiestas. El viernes pasado el polémico secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, se reunió con un grupo reducido de grandes frigoríficos que abastecen principalmente a la Capital y el Gran Buenos Aires para advertirles que controlará el mercado de Liniers, las carnicerías y los supermercados para comprobar que no existan subas de precios en la carne.

El funcionario exigirá a los empresarios que los valores no superen $ 4,50 el kilo vivo de ganado en Liniers, aunque en el Mercado los precios superaron los $ 5 los últimos días de la semana pasada.

Por otra parte, el funcionario enviará mañana a sus inspectores a distintas carnicerías para que tomen declaración jurada a los carniceros sobre cuánto pagan el kilo del producto y a cuánto lo venden.

La idea de Moreno es conseguir que el precio del kilo de asado, uno de los principales cortes consumidos en Navidad y Año Nuevo, no supere los $ 14,50, cuando actualmente está entre $ 19 y $ 21.

Fuentes oficiales dijeron que hay «mucha confianza» en que los grandes frigoríficos y las cadenas de supermercados mantendrán en pie «lo que ya se habló y se cerró», aunque reconocieron que «el problema está en las carnicerías particulares», donde los precios son impuestos según el valor al que esos comerciantes acceden a la media res.

«Una cadena de supermercados puede exigir precios, porque compra de 800 a 1.200 medias reses por mes, pero un carnicero que baja 5 medias res a la semana, no tiene posibilidades de pelear nada», afirmó la fuente.

A la hora de vender, los carniceros particulares multiplican por dos el precio al que compran los cortes más finos, como cuadril, cuadrada, nalga y bola de lomo. Así compensan las pérdidas que les producen cortes más económicos como la paleta, el roast beef y la aguja que se venden a precios inferiores al promedio del kilo de media res.

Moreno hoy exige que el kilo de asado se comercialice a entre $ 10,50 y $ 12, pero los carniceros lo venden a $ 19; y mientras el «precio oficial» del bife ancho es de $ 12, en las góndolas cuesta $ 17.

El presidente de la Cámara Argentina de Feedlots, Juan Eiras, aseguró a este diario que «durante este mes, enero y febrero va a haber poca oferta de animales ya que los feedlots están trabajando al 64% de su capacidad, lo que va a repercutir en un aumento de precio de la carne».

Sin embargo, el vicepresidente de la Asociación de Propietarios de Carnicerías de la Capital Federal, Alberto Williams, afirmó que «no se justificaría un aumento en el precio de la carne porque al mercado no le está faltando hacienda», aunque reconoció que en las últimas semanas el precio de la carne subió entre «un 5% y un 7%» en el mostrador.

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