21 de enero 2015 - 00:07

Morixe: no tan mal como antes

Objeto social: Molinos harineros.

La empresa es más que centenaria (1901) y hace 54 años que lista sus títulos en la Bolsa de Comercio de Buenos Aires, concentrando sus operaciones en la planta de Benito Juárez (prov. de Buenos Aires). En la actualidad se encuentra finiquitando el proceso de fusión con Molino Guglielminetti, que conlleva un consecuente incremento del capital.

La sociedad arranca su reseña resaltando que la molienda creció el 71% frente a la del semestre anterior, que las ventas (en toneladas) treparon el 52% y que lo ingresado en pesos aumentó el 44%. Lo que no dice es que el volumen producido y el vendido son los dos más bajos de los últimos ocho años y que por cuarto período consecutivo el balance cierra con una pérdida (es justo decir que declinante desde 2012).

Puestas las cosas en una perspectiva de mediano/largo plazo podemos comparar los primeros seis meses contables de 2014 con los del pésimo año previo. El primer paso fue la reducción de los costos de ventas (en gran parte merced a que el precio del trigo retrocedió más que el de la harina), duplicando el margen bruto al 26% y casi triplicando el resultado a $ 34,5 millones o $ 34,5 millones. Si bien operativo fue ganador en $ 6 millones (se perdía $ 9 millones en 2013), no podemos hablar de mejora en los gastos (+39%), cosa que sí ocurrió con la carga financiera (menguó el 11%), reduciendo la pérdida neta del ejercicio a $ 4.002.450, cuando en 2013 eran -14,7 millones. Preocupante achique patrimonial.