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Moscú cierra el grifo y atemoriza a Europa
El vencimiento de los respectivos contratos deriva regularmente en disputas. Hace tres años, éstas afectaron también a los clientes europeos. Incluso observadores de Moscú intuyen motivos políticos detrás de la postura rusa.
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Las premuras económicas del Gobierno prooccidental de Ucrania son también más que conocidas. Es por ello que probablemente los ejecutivos de Gazprom sufrieron un ataque de risa cuando conocieron las pretensiones de piratas somalíes que, tras secuestrar un carguero ucraniano el pasado setiembre, buscaron obtener un rescate de Kiev.
Los dos países vecinos se enfrentan constantemente por asuntos pecuniarios desde la caída de la Unión Soviética. Y ya que los conductos de gas en dirección a Europa occidental abastecen también a Ucrania, cada nuevo conflicto despierta preocupaciones en la Unión Europea.
Ambas partes aseguran a la Comisión Europea que sus disputas no tendrán consecuencias serias para los clientes europeos, pero Gazprom suele advertir por si acaso a sus socios occidentales de posibles restricciones en el suministro.
Durante los últimos años, Ucrania se ha visto a menudo confrontada con drásticas subas de precio por parte de Moscú. Ahora, sin embargo, el claro desplome de los precios del petróleo debilita la postura rusa.
Ucrania, castigada por una crisis política interna crónica, tiene además serios problemas financieros y tuvo que recibir hace poco un crédito millonario del Fondo Monetario Internacional (FMI). Y sobre todo, el presidente Viktor Yushchenko, que puja por entrar en la OTAN, está en el punto de mira del Kremlin.
Agencias DPA y AFP


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