10 de junio 2015 - 00:00

Mosul, la capital del terror, se convirtió en un bastión inexpugnable del califato

Desde que el Estado Islámico conquistó Mosul, la información de lo que allí ocurre proviene de los ciudadanos que lograron huir: torturas, asesinatos a sangre fría y violaciones sistemáticas son sus armas recurrentes.
Desde que el Estado Islámico conquistó Mosul, la información de lo que allí ocurre proviene de los ciudadanos que lograron huir: torturas, asesinatos a sangre fría y violaciones sistemáticas son sus armas recurrentes.
 Mosul y Erbil - Desde hace justo un año, sus manos no han cesado de temblar. Bader Wana Ahmed sólo habla con monosílabos sobre el horror que vivió en la ciudad de Mosul, en el norte de Irak. Los hombres que lo secuestraron eran jóvenes. Una y otra vez le colocaban una pistola delante de la boca. En una ocasión apretaron el gatillo, pero la bala pasó por el costado. Durante cinco horas fue torturado, dice Bader, un hombre robusto con bigote. Después le permitieron marcharse. El mensaje era claro: en Mosul, ningún enemigo de la milicia terrorista Estado Islámico (EI) puede sentirse seguro.

Hace un año que los extremistas sunitas tomaron en un ataque sorpresa la segunda ciudad más grande de Irak. Algunos miles de combatientes montados en camionetas pick- up bastaron para tomar el control de la ciudad. El Ejército iraquí prácticamente no opuso resistencia. Los oficiales y soldados simplemente huyeron dejando todo atrás: vehículos, armas y municiones, un rico botín para el EI.

Los extremistas pudieron conquistar Mosul por haber construido previamente células secretas en la ciudad. Cuando los combatientes del EI se abalanzaron en sus vehículos sobre Mosul, por todos lados salieron de sus escondites defensores de la milicia terrorista. Además, la ciudad es un centro de seguidores sunitas del expresidente Sadam Husein: antiguos cuadros del partido Baaz y exsoldados del Ejército iraquí fueron despedidos después de la caída del dictador. Ellos hacen causa común con los yihadistas del EI porque comparten su odio hacia el Gobierno central en Bagdad dominado por chiitas.

Miles de personas huyeron de Mosul ante el avance del EI, entre ellos Bader Wana Ahmed, quien encontró con su familia cobijo en un campamento de refugiados en Erbil, la capital de las regiones autónomas kurdas en el norte de Irak. Bader, de 34 años, vive con su mujer e hijos en una carpa.

La toma de Mosul fue el principio de una ofensiva con la que el EI logró hacerse con el control de aproximadamente un tercio de la superficie del país. Pocas semanas después de la conquista de la ciudad, los extremistas proclamaron en Irak y la vecina Siria un "califato", cuya capital debería llegar a ser un día Bagdad. A principios de julio del año pasado, el líder del EI, Abu Baker al Bagdadi, apareció en Mosul por primera vez en público para pronunciar el sermón de los viernes en la Gran Mezquita. Dicen que hasta el día de hoy Al Bagdadi sigue visitando con frecuencia la ciudad.

No parece probable que esta situación cambie pronto: aunque un portavoz del Pentágono anunció que la reconquista comenzaría antes del inicio del Ramadán, una semana antes del mes del ayuno musulmán ni siquiera comenzaron los preparativos.

¿Quién puede reconquistar Mosul, una ciudad con unos dos millones de habitantes? El Ejército iraquí es demasiado débil para llevar a cabo semejante campaña militar y tampoco los peshmerga, las milicias kurdas, están adiestradas para una sangrienta lucha casa por casa en Mosul. "Hasta el día de hoy nadie nos dio armas", se queja el gobernador de la provincia de Ninawa, Athuil al Nujaifi. Obviamente, Bagdad teme que cualquier equipamiento dado a los sunitas caiga en manos del EI.

Quedan como alternativa las milicias chiitas, quienes también dirigieron la reconquista de la ciudad de Tirit. Sin embargo, los sunitas se oponen a que los chiitas entren en acción en Mosul porque temen su poder y eventuales actos de venganza. "Es muy peligroso movilizar en Mosul a las milicias chiitas", advierte Al Nujaifi. "Eso tendría un efecto negativo sobre la gente". O lo que quiere decir lo mismo: si el Gobierno recurriese a los chiitas, los sunitas se decantarían por el EI.

Agencia DPA

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