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Moyano reúne a CGT, pero críticos le hacen vacío
De ese modo, si a la cita de las 15 en las oficinas de Azopardo no llegan los jerarcas que un mes atrás amagaron con fracturar la central, se explicitará el clima hostil que perdura dentro de la CGT aunque, por ahora, se evitó una fractura pública y formal.
«Si no quieren venir que no vengan» se atajó, ayer, uno de los caciques del moyanismo y admitió que la ausencia de «gordos» e «independientes» trasluce que la relación entre los grupos que forman parte de la central obrera está lejos de ser calma y normal.
«Nada cambió. Moyano se comprometió a convocar, antes del Directivo, una reunión de mesa chica y no lo hizo» se argumentó el faltazo, ayer, desde uno de los gremios díscolos. En rigor, a partir del amague de fractura, los referentes de cada sector sólo se vieron una vez, en el Consejo del Salario.
No es el único motivo. El otro punto en el que esperaban respuestas los antimoyanistas era el referido a los fondos para obras sociales que reparte, para prestaciones especiales, la APE. Ese organismo continúa con una demora ostensible en el envío de recursos.
«A pesar de que están atrasados y que eso desfinancia a las obras sociales, Moyano no hace nada. Parece que él no tiene necesidad de esos fondos» aportó, con inquina, un referente sindical. La llegada de Ricardo Bellagio, considerado un «técnico», todavía no tuvo efecto.
El reclamo, al igual que las quejas por el «personalismo» con que Moyano dirige la CGT, unifica a Armando Cavalieri (Comercio), Oscar Lescano (Luz y Fuerza), y Carlos West Ocampo (Sanidad); máximos referentes de los «gordos», como a Andrés Rodríguez (UPCN) y Gerardo Martínez (UOCRA), que capitanean a los «independientes».
Ese staff, según se anticipó, no participará de la cumbre de hoy, por lo que la reunión se limitará al histórico moyanismo, que tiene como base al MTA, más sus aliados de ocasión: la UOM de Antonio Caló y Juan Belén, además del SMATA de Mario «Paco» Manrique y el socio escurridizo, Roberto Fernández, de la UTA.
¿Irá Juan Zanola en busca de la solidaridad de la CGT mientras esquiva las esquirlas del caso Lorenzo? Ayer desde La Bancaria no lo confirmaron; cerca de Moyano decían, en tanto, que le habían girado la invitación «como a todos».
Un mes atrás, 48 horas antes del cisma que no fue, Moyano juntó en el edificio de la CGT a esos mismos actores: el moyanismo, coordinado por Omar Viviani y Juan Carlos Schmid, los metalúrgicos, SMATA y UTA. En aquella ocasión, como ocurriría hoy, no fueron «gordos» ni «independientes».
La excusa de la convocatoria es el paquete de decretos que prepara el Gobierno para tratar de mediar entre los gremios y los empresarios que no logran unificar criterio sobre una modificación del régimen de Riesgos del Trabajo, a partir de una nueva ley de ART.
La decisión oficial es disponer, por resolución de Cristina de Kirchner, que se tripliquen los montos de las indemnizaciones por accidentes laborales. La ilusión de consensuar una ley, a juzgar por las confesiones de Carlos Tomada, que adelantó este diario, parece a esta altura descartada.
Experto en el tema, el dipusindical Héctor Recalde será el encargado hoy de exponer sobre las implicancias de la medida oficial y, según anticipó en charlas con dirigentes moyanistas, los retoques que introducirá el Gobierno no suprimen la doble vía que les permite a los trabajadores cobrar la indemnización pero, en simultáneo, iniciar una demanda judicial.


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