21 de septiembre 2009 - 00:00

Moyano por una “revolución en paz” (sic)

Hugo Moyano lanzó desde Mar del Plata un espacio político sindical para posicionarse en el PJ.
Hugo Moyano lanzó desde Mar del Plata un espacio político sindical para posicionarse en el PJ.
La conversión a la política partidaria, y a la ilusión de una candidatura que sólo sus seguidores enfervorizados consideran probable, produjo en Hugo Moyano mutaciones notables: se volvió, de repente, revolucionario y, además, revolucionario en paz.

Desde Mar del Plata, donde nació y vivió hasta su adultez, donde inició su carrera sindical y militó en la «jotaperra» vinculada a la CNU, el camionero lanzó su espacio político sindical, planteó que los gremios pueden «conducir» el país y llamó a una «revolución en paz».

Parece un Moyano diferente del que bloquea empresas, arma contrapiquetes contra el campo y del que veneran las columnas de gorras y chalecos verdes de Camioneros que se trompean, con quien sea, en todo acto gremial o sindical. Fueron, se recuerda, los que desataron el escándalo del 17 de octubre en la quinta de San Vicente durante el traslado de los restos de Juan Domingo Perón.

Igual, entre amigos y ante la TV, Moyano invoca todo el tiempo al fundador del PJ y lo hace para validar, como nota al pie, sus pretensiones de que el sindicalismo -en rigor, el sector que él capitanea- puede, o debe, ser un actor decisivo para gobernar el país.

«Perón nos decía que los trabajadores teníamos que ser la columna vertebral del movimiento, y hoy le podemos decir que podemos ser la conducción», entonó el camionero a los más de 600 dirigentes que se citaron en Mar del Plata para participar del Encuentro Nacional del Sindicalismo Peronista (ENSP).

Fue en ese marco, a través de la Declaración de Mar del Plata, documento fundador del ENSP, que el moyanismo convocó a hacer la «revolución en paz» y emitió una crítica para el partido: «El peronismo no se traduce en una máquina que solamente gana elecciones» y en ese marco reclamó la «unidad detrás de un proyecto».

Hubo, además, críticas a los medios -«ya me golpearon tanto que no tengo miedo»-, denunció un complot contra el Gobierno -«un sector mínimo de la sociedad que está agazapado quiere hacer que vuelva para atrás»- y defendió al Gobierno, aunque aclaró que no va detrás de «ningún candidato».

El camionero se mostró con sus aliados sindicales, entre los que estaban Omar Viviani (taxistas); Julio Piumato (judiciales); Omar Plaini (canillitas); Horacio Ghilini (docentes privados); Mario Manrique (mecánicos) y, entre otros, Juan Carlos Schmid (Dragado y Balizamiento).

En el texto fundacional, el ENSP sostuvo que el sector político que encabeza está «comprometido con los propios y es leal con los aliados» y afirma: «Hoy como ayer estamos dispuestos a defender el mandato popular, las instituciones y la democracia».

El tono de la cumbre moyanista, con el paso de los días, y sobre todo a partir de que estalló el escándalo por los medicamentos truchos, fue cambiando: primero se imaginó casi como un lanzamiento de candidatura, pero se limitó, luego, a presentar un espacio político diezmado.

De todos modos, en los próximos meses, Moyano se pondrá al frente de la expansión del núcleo con la apertura de filiales en otras provincias.

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