28 de marzo 2011 - 00:00

Moyano y PJ, un pacto para alambrar listas de octubre

Daniel Scioli
Daniel Scioli
Ante el riesgo de que divididos faciliten la «excesiva» intervención de la Casa Rosada en el diseño de las listas bonaerenses, el PJ y los gremios comenzaron a dialogar para diseñar un esquema compartido para la selección de los candidatos de octubre.

Con un pasado reciente cargado de conflictos, el cacicazgo de la provincia y la jerarquía sindical asumieron que, ante el avance del cristinismo, la mejor defensa es unirse. Por eso, en vez de verse como enemigos, exploran un pacto para actuar como socios.

El primer indicio de ese acuerdo, todavía embrionario, asomó en la costa: el peronismo de esa sección, la Quinta, deslizó la posibilidad de incorporar a Irma Eva Moyano, hermana del jefe de la CGT, en la nómina de candidatos a diputados provinciales.

El dato es revelador: aunque el camionero viene, hace tiempo, planteando que el sindicalismo merece lugares en las boletas K, la sugerencia de que el cupo femenino de la Quinta lo ocupe Irma Moyano fue propuesto por los caciques peronistas de ese territorio.

El mensaje es preciso y contundente. Aunque las butacas para repartir son muchas más -46 diputados y 23 senadores provinciales-, la cofradía del PJ, conformada por intendentes y legisladores, envió una señal de voluntad para acordar sin estridencias.

Es un movimiento preventivo. Y un ensayo para armar un esquema de resolución de conflictos entre sectores a la hora de distribuir butacas.

En rigor, el plan del PJ es sellar acuerdos globales en las secciones, que incluyan al moyanismo, para armar las boletas oficiales. Y que los que queden afuera de esas, entre otros los que se dicen «cristinistas» o kirchnerismo no pejotista, confeccionen sus propias listas y compitan en las primarias.

Más simple: el poder territorial, los gremios y el sciolismo sellaron acuerdos en cada sección en función de sus necesidades y de su criterio de distribución de poder. Al margen quedarán las expresiones silvestres K como, por ejemplo, La Cámpora y Kolina, de Alicia Kirchner.

El statu quo del PJ, en el que Moyano intervendría además como presidente del partido, tratará de alambrar las boletas para que, llegado el caso, la Casa Rosada deba intervenir nombre por nombre y, además, como habrá primarias, estará la alternativa de competir en ellas.

En esa línea es clave el tratamiento, las próximas semanas, de la reforma de la ley electoral bonaerense elevando el piso para la obtención de la minoría del 10 al 25%. Ya pasó por Diputados. Federico Scarabino, presidente del Senado, la agendó para la sesión que viene.

El modelo de la Quinta, sin embargo, no es aplicable a todos los campamentos. De hecho, así como se admite que la Presidente tendrá prioridad a la hora de diseñar la lista de diputados nacionales, se pretende que en las provinciales se contemplen las necesidades de Scioli y los armados seccionales.

El único recurso, por ahora, es avanzar en conversaciones entre los distintos espacios para limitar, al máximo, la intervención, para incluir nombres K u oficiar de árbitro, por parte del Gobierno nacional.

Pero es puro deseo. Los dos ministros con influencia directa en los armados bonaerenses, Florencio Randazzo y Julián Domínguez, ya advirtieron que el filtro último de las listas será Olivos.

Por eso, surge como duda -entre otros para Moyano- en qué mesa sentarse a negociar. Si el visto bueno final se le dará en Balcarce 50, ¿para qué agotar, cediendo espacios, en la instancia local si, lo ideal sería, directamente buscar un acuerdo con la Casa Rosada?

Para el camionero ese dilema es más relevante porque, además de aspirar a ubicar diputados provinciales y concejales, también quiere ampliar el bloque sindical del Congreso nacional. En ese renglón esconde un deseo propio: quiere a su hijo Facundo como diputado.

A otro moyanista, Octavio Argüello, se le termina el mandato en diciembre, y el camionero aspira a, como mínimo, replicar la cosecha del año pasado en la que incluyó a dos referentes sindicales en la boleta nacional: Héctor Recalde y el canillita Omar Plaini.

Con su corriente sindical, el jefe de la CGT también se instaló en los municipios. Pulseó, en el turno anterior, para que Norberto Di Próspero entre como legislador por la Primera y no pudo. Sí, en cambio, en 2007, incluyó a Jorge Mancini como diputado por la Tercera.

Esos tironeos, como parte de un juego de instalación, parecen el objetivo final de sus alardes para que el compañero de Cristina de Kirchner, en un eventual intento reeleccionista, provenga de la matriz sindical, lo mismo que sugiere, sin tanta exposición, para el binomio que encabezará Scioli.

Se trata de aspiraciones lejanas. Más realista, Moyano se conforma con cargos legislativos como el que le ofrecen para su hermana, en Mar del Plata, sección por la que fue electo dos décadas atrás como diputado provincial.

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