29 de septiembre 2010 - 00:00

Muñeca brava

Lejos de desilusionarse por la derrota, Del Potro valoró su buen estado físico en su vuelta al circuito.
Lejos de desilusionarse por la derrota, Del Potro valoró su buen estado físico en su vuelta al circuito.
Luego de ocho meses de inactividad por una comprometida lesión en la muñeca derecha, Juan Martín del Potro volvió a jugar profesionalmente y, en la rueda inicial del PTT Thailand Open (u$s 551.000, dura), cayó ante el belga Olivier Rochus por 7-6 (7) y 6-4, en una hora y 43 minutos.

A pesar de la derrota, el tandilense rescató lo más importante: el estado de su muñeca, operada en mayo. «Lo más importante era la muñeca, y está perfecta. Espero jugar cinco o seis torneos más antes de fin de año», contó en el sitio oficial del certamen tailandés tras el partido.

Los números de la caída hablan de un encuentro parejo, pero en el que se enfrentaron un jugador con 35 partidos jugados este año y otro que además de la larga inactividad apenas suma cinco cotejos (los otros cuatro fueron por el Abierto de Australia, en enero, cuando cayó en octavos de final ante el croata Marin Cilic).

Del Potro mostró algunos síntomas positivos (16 aces, 7 break-points salvados y pasajes de buen tenis con un quiebre a favor en el segundo set), pero evidenció la falta de ritmo en el circuito, y se topó con un rival que jugó por encima de sus posibilidades.

Si bien su cuerpo técnico había señalado la intensidad con la que el tandilense venía practicando previo al viaje a Tailandia, disputar un partido oficial cuenta con infinidad de factores que en los entrenamientos no pesan.

Más allá del tenis, para Del Potro su regreso fue sumamente positivo: «Fue un gran momento volver a jugar en un estadio con los fans; me sentí muy feliz. Perdí pero tengo muchas cosas positivas de cara al futuro», analizó. Sobre el nivel mostrado, expresó: «Jugué un buen partido. Tuve mis chances en el tie-break, pero Rochus jugó y sacó muy bien, que es muy importante en esta superficie».

Por eso, el saludo final lo encontró a Del Potro con una sonrisa, que refleja cierta tranquilidad por haber dado el primer paso. Le quedan muchos aspectos del juego por mejorar (la movilidad y el ritmo, sobre todo), pero sólo los logrará con horas de juego en cancha. Su próxima escala será el ATP 500 de Tokio, donde jugará desde el próximo lunes; luego, a Shanghái, para el penúltimo Masters 1000 del año.

Dejá tu comentario