- ámbito
- Edición Impresa
MUNTREF “descubre” a Asís y rinde homenaje a Melé
Radicado en París desde 1957, Antonio Asís nunca expuso en el país, por lo que la muestra del Museo de la Universidad de Tres de Febrero significa un descubrimiento para muchos y un homenaje al artista.
Asís se graduó en la Escuela Nacional de Bellas Artes de Buenos Aires y desde sus años de formación asistió a esa suerte de quiebre que significó la aparición del Arte Concreto en la Argentina. Radicado en París desde 1957, nunca expuso en la Argentina, por lo que esta muestra significa un descubrimiento para muchos y un homenaje al artista. Desarrolló una intensa actividad y se lo identifica como parte de esa elite latinoamericana en París, entre ellos, Jesús Rafael Soto, Carlos Cruz-Diez, Julio Le Parc. Según un artículo aparecido en «Time Life» (1967), «estos artistas latinoamericanos cumplen una doble misión en el París de aquellos años: resucitar a la Ciudad Luz a partir de sus aportes y obtener en ella la visibilidad que no alcanzarían en sus propios países».
El artista recordó los tiempos en los que «todos éramos pobres», Soto tocaba la guitarra, Schoffer recolectaba chatarra, yo, pintaba obras en construcción». Fue fundamental la invitación de la célebre galerista Dense Renée que lo invitó a exponer con otros miembros de esa elite: Agam , Bury, Tinguely, Schoffer, Vasarely.
Asís se integró con identidad propia entre aquellos que desarrollaron experiencias cinéticas y ópticas. «En mi trabajo hay un problema de color y también un fenómeno psicológico, es decir que con un color busco transmitir una sensación a veces agresiva, otras, muy suave», dice el artista.
Hay alrededor de 60 obras pertenecientes a colecciones nacionales e internacionales, materiales y técnicas diferentes, pinturas, fotografías, desde los años 50 hasta el presente. Las grillas metálicas apoyadas sobre paneles en madera pintada le permiten obtener una gran diversidad de formas, variables hasta el infinito, producidas por la vibración tonos y colores. Es una invitación al desplazamiento, a acercarse, a alejarse, para así lograr una obra de gran tensión, dinamismo e interacción. Muy atractiva su serie de fotogramas, luz sobre papel fotográfico realizada entre 1957 y 1962.
Son también muy refinadas las obras pertenecientes a «Cuadrados Rítmicos» y «Círculos Concéntricos». Vale la pena recordar los conceptos de Jean Clay cuando en 1967 se refería al cinetismo: «El fenómeno estético se desarrolla ante nuestros ojos y la obra nace, se agita, vive, consume energía , muere y renace. El cinetismo es el arte de lo real». Pensamiento que está en los fundamentos de ese grupo que irrumpió con ese arte que no estaba para «imitar» sino para «inventar».
Las 23 obras de Juan Melé (1923), bajo la muy cuidada curaduría de la académica Nelly Perazzo, óleos, acrílicos, maderas policromadas, expresan la inquebrantable fe en el rigor de la geometría de este artista integrante de la Asociación Arte Concreto Invención que junto con el Movimiento Madí y el Perceptismo constituyeron la vanguardia de los 40.
Pero Melé se opone a toda categorización; ya en 2004 decía: «afortunadamente ahora no soy concreto». Lo que significa que no se quedó estancado en la pureza extrema que corría el peligro de convertirse en repetitiva ni tampoco, en el tiempo.
Las batallas ideológicas respecto al arte concreto ya han quedado muy atrás. Sin embargo, continúa seducido por la geometría y aquí se exhiben ejemplos de las distintas etapas por las que ha transitado: relieves, las diversas maneras en las que los planos se articulan geométrica y cromáticamente, las obras realizadas durante su permanencia en Nueva York y en París, ciudades a las que regresa con frecuencia, esculturas, acompañadas de importante bibliografía se ven reflejadas en esta muestra homenaje a un artista que sigue planteándose interrogantes y que no ha agotado la capacidad de crear nuevas «invenciones».
Vidas intensas las de ambos artistas, que no han hecho concesiones mercantilistas ni tampoco a «le mot dordre» respecto a las modas, actitud de asombro ante sus propias realizaciones, dos artistas que aún creen profundamente en un destino del arte. El contemplador alerta sabrá comprenderlo.
Como es habitual en MUNTREF hay visitas participativas, talleres para niños y conferencias ilustrativas. Clausura el 10 de junio (Valentín Gómez 4828, frente a la estación Caseros)


Dejá tu comentario