Murió Anita Ekberg, la diosa legendaria de "La dolce vita"

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  "¡Tu sei tutto, Sylvia! ¿Ma lo sai che sei tutto? You are everything, everything! Tu sei la prima donna del primo giorno della creazione, sei la madre, la sorella, l'amante, l'amica, l'angelo, il diavolo, la terra, la casa...¡Ecco che cosa sei: la casa!"

Esa maravilla de piropo le dice, asombrado y galante, Marcello Mastroianni a la blonda Anita Ekberg, todavía sin animarse a tocarla, en una memorable escena de "La dolce vita". No pronuncia la palabra diosa. Es más creativo. Casi 30 años después, Fellini y Mastroianni llegan a la casa de Anita en "Entrevista". Inmensa, aún más inmensa, protegida por enormes mastines, ella los recibe. La escena es aún más hermosa que la otra, porque agrega la magia, la nostalgia, el placer de los buenos recuerdos y el dulce dolor de lo que ya se ha ido. Y ahora, esa casa acaba de cerrarse. Anita Ekberg, la Sylvia de "La dolce vita", murió ayer en una clínica de Castelli Romani, al sur de la capital italiana.

Nacida Kerstin Anita Marianne Ekberg en Malmo, septiembre de 1931, Miss Suecia a los 19 años, finalista de Miss Universo, a los 22 inició carrera de modelo en EE.UU. y starlette de Hollywood, donde fue creciendo desde figurita de adorno hasta china inesperada en "Blood Alley", que le valió el Globo de Oro como revelación femenina, princesa adúltera de "La guerra y la paz", de King Vidor, coprotagonista de aventuras exóticas o policiales, tentación de reinos orientales, etcétera. En 1956 ya hizo de mito erótico en "Hollywood or Bust" ("Entre la espada y la pared"), donde Jerry Lewis viaja a Hollywood solo para conocer a "la actriz Anita". Instalada en Europa, protagonizó policiales ("Screaming Mimi", donde hizo de striper), comedias y peplums, y en 1960 alcanzó la consagración decisiva representando otro mito, "la actriz Sylvia", que baja del avión no como starlette, sino como estrella, en "La dolce vita" de Fellini.

Después siguió haciendo lo de siempre, pero con cartel, cachet y casting superiores, junto a Frank Sinatra, Alberto Sordi, Vittorio de Sica, Jack Palance, que la conoció cuando ambos hacían películas clase B. Pero sólo recuperó su estatura de mito en otras dos de Fellini: la mencionada "Entrevista" y "La tentazione del dr. Antonio", maravilloso segmento de "Bocaccio 70" donde encarna una gigantesca figura de cartel publicitario (¡de leche!) que cobra vida para asediar a un burócrata de la censura. También aparece junto a unos leones en "Los payasos", pero ahí Fellini sólo la pone como recordatorio.

En 2002, tras diversas apariciones en series televisivas italianas, se retiró definitivamente del espectáculo. De su vida privada sólo se registran sus matrimonios con los actores Anthony Steel (1956-59) y Rick Van Nutter (1963-75), supuestos amoríos con Tyrone Power, Errol Flynn, Gary Cooper y tutti quanti, amén del presidente de la Fiat, Gianni Agnelli, un atardecer en soledad, la casa asolada por ladrones, el homenaje de la Berlinale en 2013, una fractura de tibia a los 80 años y largas estadías en la clínica, atendida por monjas. Más vale recordar el mito.

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