24 de diciembre 2013 - 00:00

Murió Diomedes Díaz, una gloria del vallenato

Bogotá - El cantautor colombiano Diomedes Díaz, fallecido ayer a los 56 años ,fue la voz por excelencia de la música vallenata, un género típico de la costa atlántica colombiana que en los últimas décadas alcanzó proyección internacional. Su país declaró tres días de duelo por su muerte.

Nacido el 26 de mayo de 1957 en una familia campesina en La Junta, una zona rural de San Juan del Cesar, en el departamento de La Guajira, Diomedes Dionisio Díaz Maestre trabajó desde la infancia en el campo, y en la adolescencia se trasladó a Valledupar, la capital del vecino departamento del Cesar y considerada la meca del vallenato.

Fue en Valledupar, la ciudad donde hoy falleció de un paro cardiorrespiratorio, que Diomedes empezó a mostrar su vena artística a mediados de los años 70, pero la fama le llegaría en 1978 con el disco "La locura", con su eterno amigo Juancho Rois en el acordeón.

Dotado con una voz potente e inconfundible, Diomedes, como era popularmente conocido, comenzó un ascenso que lo llevaría a la cúspide de la fama en los años siguientes, en una exitosa carrera durante la cual lanzó más de 35 álbumes y que se interrumpió a mediados de los años 90 por problemas de drogas y con la justicia a los cuales se agregaron los de salud al serle diagnosticado el Síndrome de Guillain-Barré.

En noviembre de 1994 sufrió un gran golpe personal al morir Juancho Rois en un accidente de avión cerca de El Tigre (Venezuela), donde Diomedes iba a hacer una presentación, pero el cantante se salvó porque, según se dijo entonces, perdió el vuelo por llegar tarde al aeropuerto por su vida disipada.

Además de Juancho Rois, Diomedes grabó en compañía de otros grandes acordeoneros colombianos como Náfer Durán, Elberto López, Nicolás "Colacho" Mendoza, Gonzalo "El Cocha" Molina, Álvaro López e Iván Zuleta, entre otros.

Sus canciones podían estar dedicadas al amor, las mujeres, la vida, el dinero, la bebida o la infidelidad, pero también a la Virgen del Carmen, a sus hijos, sus seguidores o a su historia personal y acababan convertidas en éxitos. Su legión de seguidores recuerda hoy composiciones que su voz convirtió en clásicos como "Sin medir distancias" y "Tu serenata".

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