Murió Sarah Bianchi, titiritera pionera

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Murió ayer a los 88 años la famosa titiritera Sarah Bianchi, quien junto con su compañera de trabajo y de vida, Mane Bernardo, impulsó este arte a nivel mundial, con más de 60 años de trayectoria y premios nacionales e internacionales. Bianchi, después de haber pasado 10 días internada en un sanatorio, sufrió una complicación renal que produjo su muerte. Sus restos se velan desde anoche en el Museo del Títere (Piedras 905), ámbito que fundó el 5 de noviembre de 1983, y posteriormente sus cenizas descansarán en el Panteón de Argentores de la Chacarita.

Nacida en Buenos Aires en 1922, Bianchi fue profesora de letras y ocupó distintos cargos docentes en el Teatro Nacional de Títeres del INET, la cátedra de Títeres en la Facultad de Psicopedagogía de la Universidad del Salvador, y fue profesora de Teatro y Mimo en el Instituto Vocacional de Arte de la Municipalidad de Buenos Aires y de Mimo y Pantomima en la Escuela Municipal de Arte Dramático. Como escritora y periodista colaboró en las revistas «Sur», de Victoria Ocampo, «Lyra», del conde Francesco di Ecli Negrini, y «Saber Vivir».

«Elegí el títere porque reúne las partes artísticas que me han interesado siempre y las reúne todas juntas», dijo una vez. En 1947, junto con Mane Bernardo, fundó su propio Teatro de Títeres con el que realizó largas temporadas. Bianchi participó con sus títeres en casi todas las emisoras de radios y canales de televisión, además de realizar funciones en las principales salas de teatro del país. En el exterior, participó en «Puppetteres of America» de los Estados Unidos, en «Opera dei Burattini» de Italia, y luego de una gira por 14 países patrocinada por el Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto.

Entre los premios recibidos figuran el Konex, el Pablo Podestá a la Trayectoria Honorable, otorgado por la Asociación Argentina de Actores, y el Pregonero en la Feria del Libro Infantil. En 1997 fue declarada «Amiga Permanente de los Niños» de Necochea y desde entonces se instituyó, en esa ciudad, el premio «Mane-Sarah» al Mejor Titiritero. También recibió el premio Argentores por sus 50 años de teatro, el María Guerrero a la trayectoria, y fue reconocida como Ciudadana Ilustre por la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires. En 2007 el Instituto Nacional del Teatro publicó «Teatro, títeres y pantomimas», que contiene sus obras completas.

«Era una mujer de 88 años que tenía la energía de una de 20. Siempre estuvo convencida de que la única magia del arte era el trabajo», dijo ayer el cineasta Emiliano Romero, quien la acompañó y documentó durante cuatro meses el montaje de una de sus obras de títeres. Romero, autor del film «Sarah. Un documental sobre el trabajo y el tiempo», sostuvo que «ella siempre fue muy vanguardista. Lo que la película muestra, sin entrevistas, es cómo ella se movía y trabajaba sin pausa con los actores y sus títeres, cómo los cuidaba y los cosía». Romero agregó que ella «era fanática de Boca Juniors, pero también era una artista impresionante, porque no estaba subida a ningún pedestal, era una más entre todos, y tenía muchísimo carácter». Recordó también que «cuando se quebró la cadera y le dieron el Premio Trinidad Guevara en el Cervantes, en lugar de ir en silla de ruedas bajó en un trapecio con flores desde el techo».

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