En el poder entre 1979 y 1990, la llamada "Dama de Hierro" padecía de demencia senil y ayer por la mañana sufrió una apoplejía que le provocó la muerte, informó su vocero, Timothy Bell. De acuerdo con algunos medios locales, Thatcher pasó los últimos tres meses en una suite del lujoso hotel Ritz de Londres, donde residía para "recuperarse de una cirugía menor".
Su deceso sorprendió al primer ministro británico, el también conservador David Cameron, en Madrid, donde estaba reunido con el jefe del Gobierno español, Mariano Rajoy. La noticia lo obligó a cancelar la visita prevista a París, donde iba a entrevistarse con el presidente francés, François Hollande.
"Hemos perdido a una gran dirigente, una gran primera ministra y una gran británica. Margaret Thatcher no sólo lideró nuestro país, sino que salvó a nuestro país", sostuvo Cameron durante su declaración oficial. "Margaret Thatcher tomó un país que estaba de rodillas y lo volvió a poner de pie. Por eso se ha ganado un lugar en la historia", agregó Cameron ya en Reino Unido.
El Parlamento, que se encontraba en receso, fue hoy convocado para rendir homenaje a la baronesa Thatcher, que formalmente conservaba un escaño en la Cámara de los Lores.
"Muy pocos líderes tienen la oportunidad de cambiar no sólo el panorama político de su país sino del mundo. Margaret fue una gran líder. Su impacto global fue vasto", sostuvo por su parte Tony Blair, quien fue primer ministro británico de 1997 a 2007. "Algunos de los cambios que hizo en el Reino Unido fueron, al menos en algunos aspectos, mantenidos por el Gobierno laborista en 1997, y llegaron a implementarse por gobiernos de todo el mundo", agregó.
Thatcher, que llevaba una década apartada de la vida pública debido a diversos problemas de salud, permaneció en el cargo durante 11 años, entre 1979 y 1990, un récord de supervivencia política en su país desde comienzos del siglo XX. Sin embargo, veintitrés años después de su salida de Downing Street, la implacable defensora del conservadurismo político y del ultraliberalismo económico sigue siendo una figura ineludible en la política británica, aunque su legado divide profundamente a los británicos. Aunque a menudo fue profundamente impopular en su país -especialmente en el norte de Inglaterra, Gales, Escocia y partes de Irlanda del Norte- la fortaleza de Thatcher le valió elogios y un gran respeto en Washington, Berlín y Moscú.
El funeral de la "Dama de Hierro", que tendrá lugar "la próxima semana será una mezcla de (ceremonia) pública y privada", precisó Downing Street en un comunicado.
El servicio en la catedral de San Pablo será retransmitido por televisión y el público podrá asistir en la calle a la procesión desde la capilla en el palacio de Westminster, sede del Parlamento, donde se instalará el féretro la víspera de la ceremonia, y el edificio religioso. Las calles estarán cerradas ese día al tráfico. "El deseo de lady Thatcher era que las Fuerzas Armadas pudieran participar en el funeral. En consecuencia desempeñarán un papel clave", explicó Downing Street.
El día de la ceremonia, el féretro será trasladado en coche fúnebre hasta la iglesia San Clement Danes, la capilla de la Fuerza Aérea británica, en el centro de la capital. Una vez en ese sitio, el ataúd será colocado sobre un soporte y, escoltado por las tropas de la artillería real, lo llevarán en procesión hasta la catedral por un recorrido encuadrado por dos hileras de militares.
Cameron y su viceprimer ministro Nick Clegg asistirán a la misa, cerrada al público, con la familia y "quienes trabajaron" con la "Dama de Hierro". Margaret Thatcher será posteriormente incinerada en privado.
El público podrá acceder a un libro de condolencias a través de la página web de Downing Street. Su entorno pidió que no se envíen flores y que en su lugar se entreguen donativos a un hospital.
Los últimos "funerales ceremoniales" fueron el de la princesa Diana en 1997 y el de la "Queen Mom", madre de Isabel II, en 2002. El Gobierno y la familia de Thatcher correrán con los gastos del funeral, según Downing Street. Los funerales de Estado, reservados a los monarcas y a algunas grandes figuras públicas con el acuerdo del soberano y del Parlamento, son pagados con dinero público. Winston Churchill (1874-1965) fue el último jefe de Gobierno que recibió ese honor, el 30 de enero de 1965.
Su hija Carol reveló en 2008 que su madre sufría de demencia senil, y que los médicos le habían aconsejado dejar de hablar en público varios años antes tras varios ataques cerebrales. En 2010, Thatcher fue hospitalizada en Londres durante 15 días después de una gripe que se complicó, y en diciembre tuvo que ser internada nuevamente para ser operada de un tumor en la vejiga.
| Agencias AFP, ANSA, EFE, Reuters y DPA, y Ámbito Financiero |


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