3 de julio 2012 - 11:22

Nace una leyenda: quién es el dueño del petit hotel de María Julia

HACE TRES AÑOS QUE SE REMATÓ Y SIGUE DESOCUPADO. SE PIDE UN PRECIO POR ENCIMA DEL VALOR DE MERCADO

El petit hotel de la calle Junín hace tres años que está desocupado. María Julia vive en un departamento pegado a la medianera. Aseguran que una puerta une las dos propiedades.
El petit hotel de la calle Junín hace tres años que está desocupado. María Julia vive en un departamento pegado a la medianera. Aseguran que una puerta une las dos propiedades.
En Junín 1435, en el barrio porteño de Recoleta, se encuentra un petit hotel, descuidado, abandonado, pero que todavía conserva rasgos de años dorados. Con su enorme puerta de madera y su estilo afrancesado, aquel edificio antiguo esconde una historia que nadie parece contar. La lujosa edificación perteneció a la exfuncionaria menemista María Julia Alsogaray y fue escenario de un sinfín de fiestas glamorosas. En 2009, lejos de aquellos tiempos de oro, el edificio le fue rematado a la expolítica. Lo adquirió Ricardo Lurje, miembro de La Liga, apoderado de Ricardo Palermo, actual dueño del inmueble, por una suma de $ 3.680.000, que equivalían en esos años a casi u$s 1 millón. ¿Por qué desde aquellos días hasta hoy jamás se habitó, no se alquiló ni logró venderse?

La casa, que cuenta con cuatro plantas, un sótano y un entrepiso, con un total de 1.000 m2, estuvo a la venta hasta principios de este año. Pasó por dos inmobiliarias diferentes, ambas conectadas a La Liga -una organización que se dedica a la compra de inmuebles en remate-. Pérez Delgado la tuvo entre sus carteles de venta desde 2009 hasta el año pasado; en simultáneo, formaba parte de la cartera de inmuebles de Elterman Propiedades. Ambas inmobiliarias aseguraron que jamás lograron concretar una transacción.

Desde Pérez Delgado sostuvieron que nunca hubo un interesado como comprador, aunque sí se mostró en varias oportunidades para alquilar. Los posibles inquilinos variaron desde empresas hasta particulares: desde Swiss Medical Group hasta el mediático Ricardo Fort fueron algunos de los posibles nombres, pero a la hora de los papeles, las firmas nunca estuvieron.

Hasta 2011, la propiedad, que supo ser escenario de las abundantes fiestas de la década menemista, cotizaba en u$s 2.700.000, mientras que el precio del alquiler era de u$s 12.000, con impuestos superiores a los $ 5 mil. Una cifra ampliamente superior a la que se pagó en el remate judicial y por encima del precio del mercado.

Es decir, que desde 2009 hasta 2012 el petit hotel sufrió un incremento del 170%, lejos de las subas que experimentaron los inmuebles en dicho período. Los agentes inmobiliarios consultados por este diario aseguraron que es una cifra muy elevada, y, teniendo en cuenta que intenta venderse desde hace cuatro años, no se entiende su cotización tan costosa, justamente en un año en que el mercado inmobiliario ha entrado en una fuerte depresión.

Adrián Elterman, dueño de Elterman Propiedades, aseguró a este diario que comercializó el inmueble hasta hace sólo cuatro meses. Además, sostuvo que actualmente la propiedad pertenece a Ricardo Palermo y hasta indicó tener contacto con él. La pregunta surge sola: ¿quién es este misterioso hombre que cuenta con una propiedad hace tres años que nunca utilizó, pero tampoco logró vender? Se trata del presidente de Mabaju SA, una sociedad desconocida en el mercado inmobiliario, creada sólo seis meses antes de que se produjera el famoso remate judicial. Tiene domicilio en Pueyrredón 2421, pero en el edificio nadie conoce la empresa, que tiene como objeto comprar y vender inmuebles. En el timbre correspondiente al segundo piso, donde supuestamente están las oficinas, nadie supo responder al preguntar por la sociedad. Según el Boletín Oficial, sus accionistas son Susana y Juan Manuel Palermo, dos jóvenes que apenas superan los 25 años; y Maximiliano Román Palermo y Bárbara Palermo. Todo indicaría que se trata de una familia. Pero ¿qué vinculación tiene esta sociedad fantasma con María Julia Alsogaray? En el ambiente inmobiliario destacan la rara coincidencia de que el nombre de la compañía encierra el de las dos primeras sílabas de los nombres de la exfuncionaria.

«Las plantas están cuidadas, se las puede ver desde aquí», señala frente al viejo palacete un empleado de la embajada checa, edificio que se encuentra a metros del petit hotel. El hombre, entusiasmado, parece querer decir que alguien entra al edificio: ¿María Julia? La pregunta no es disparatada, es que la exfuncionaria vive en un antiguo edificio lindero al glamoroso petit. Los vecinos aseguran verla poco, se moviliza en taxi y apenas sale a la calle. Los comerciantes del barrio de Recoleta indican que jamás aparece haciendo compras, sólo se ve a su perro, que rigurosamente sale todas las semanas de la mano de un paseador.

Y si la historia hasta aquí parecía misteriosa, hay un dato que le da aún más color. El petit hotel tendría una conexión directa con el antiguo edificio lindero, donde actualmente vive María Julia. «La medianera del palacete se conecta con el segundo piso del viejo edificio, justamente allí compró hace varios años departamentos María Julia para sus hijos», explicó María Inés Llitera, de Lliteras Brokers inmobiliaria, quien tasó inmuebles vecinos a los de la exfuncionaria y aseguró haber visto «aquella puerta» que une los dos inmuebles.

Los departamentos tienen una extensión promedio de 50 m2, es un edificio con al menos 80 años y que en sus inicios funcionaba como una casa de citas. El valor de estos inmuebles oscila entre los u$s 85 mil y los u$s 135 mil. «Compró al menos tres unidades, las unió y ambientó el lugar para sus hijos», cuenta Jorge Marrone, un exvecino. «Siempre se mostró como una mujer muy astuta, eso se le notaba en las escasas reuniones de consorcio a las que acudía», agregó.

Aquel petit hotel, hoy envuelto en interrogantes y misterio, le fue embargado a la exfuncionaria en 2001, cuando fue procesada por enriquecimiento ilícito por el exjuez Juan José Galeano. Pero el remate sólo pudo concretarse en 2008, cuando la condena por enriquecimiento quedó firme en la Corte. Hasta agosto de 2009, María Julia vivía allí con su hijo menor, Álvaro Javier Erize Alsogaray. Desde esa fecha no ha vuelto a ser ocupado.

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