29 de septiembre 2011 - 00:00

“Nadie comprobó si el amor pasión es mejor que otros”

Marie-Josée Croze, con una carrera notable en el cine internacional de las últimas dos décadas, protagoniza ahora «La quise tanto».
Marie-Josée Croze, con una carrera notable en el cine internacional de las últimas dos décadas, protagoniza ahora «La quise tanto».
París - Marie-Josée Croze es la holandesa asesina de «Munich», que muere casi desnuda, la estudiante buena de «Las invasiones bárbaras», la mujer clave de «La escafandra y la mariposa». Viene trabajando desde hace ya 20 años, solicitada por Atom Egoyan, Denis Arcand, John Schabel, Jean Becker y ahora tiene su mejor protagónico en una fuerte historia sentimental, «La quise tanto» («Je laimais»), que se estrena hoy. Su vida alterna entre el Quebec natal y el Paris internacional, donde dialogamos con ella.

Periodista: ¿Es la asesina de «Munich» su personaje más popular?

Marie-Josée Croze: Puede ser, aunque ya pasó un tiempo. Steven Spielberg da las escenas, no explica demasiado los personajes. Yo sólo sabía que actuaba de mujer fatal que mata por dinero, por el gusto de portarse como niña mala. Todos los demás matan por venganza. Pregunté «¿Hace mucho que tiene este oficio?» No, recién está aprendiendo. «¿Tiene talento para eso?» Si. Por eso en la escena del bar puse mucha alegría, porque cuando una tiene talento para algo lo disfruta. Siempre elegí abordar los aspectos luminosos de mis personajes.

P.: ¿Volvió a tomar las armas en otro film?

M.J.C.: Casualmente en Jujuy, «Another Silence», de Santiago Amigorena, escritor esposo de Juliette Binoche. Es la historia de una mujer policía en busca de los asesinos de su familia, pero no es de acción a la americana. Muy buena idea, contrastar la violencia con el paisaje tan bello. Rodamos ahí un mes, y en Buenos Aires una semana. Ahí también busqué algo luminoso del personaje. Siempre hago eso. Necesito encontrar puntos de partida bellos, aunque después venga el infierno. Si el personaje no tiene algo de belleza no lo entiendo, no puedo actuarlo. Si leo el guión y no tengo ganas de conocerlo, no lo hago. Esa es mi cocina interna, y soy independiente.

P.: Como la amante de «La quise tanto».

M.J.C.: Ella es toda una paleta de expresiones. Me gustó mucho interpretarla, porque representa una mujer inteligente, alegre, sexual, que ama verdaderamente a ese hombre, no es manipuladora, aunque pienso que también sería capaz de manipularlo. No quiere ser víctima, no se permite ser víctima, por eso se inventa otra forma de vivir ese amor. Secretamente sueña. Como no sucede lo que sueña, se inventa su mundo. Y la vida no siempre es tan simple. A menudo se piensa en las amantes como mujeres solas, esperando. Mi Mathilde no quiere ser una de esas. Dice «yo voy a decidir cuándo y dónde, y me manejo con mi plata». Es un personaje muy inspirador. Lo encuentro original, la idea es muy original. No conozco si alguna mujer actúa así en la vida real. La novelista sabrá.

P.: ¿Pero leyó la novela original?

M.J.C.: Si, y me gustó su construcción, que el film respeta. Pero no la consulté. Luego, una va al rodaje, se hablan tonterías, cosas inmediatas, y cuando actúa recién comprende de veras a su personaje. Es natural. Luego, si el director no está feliz con lo que ve, se habla. De la única escena que hablamos mucho con la directora, Zabou Breitman, es cuando ella dice que está embarazada. No se sabe si es verdad. ¿Y el hijo es de él? ¿O ella solo lo está poniendo a prueba, para ver si es capaz de acompañarla? Yo misma no lo sé. O tal vez si, pero guardo en secreto el corazón de la película.

P.: Todo suena como una moraleja extraña.

M.J.C.: Si, el hombre le cuenta esta historia a su nuera, y ella aprende, que a veces es mejor abandonar lo que se dejó de amar. Su drama tal vez sea una liberación. Pienso eso, la novelista no estaba. Cuando una elige a su pareja, también elige una vida. Pero en una época el amor no estaba incluido en el matrimonio. Es relativamente nuevo eso de casarse con quien se ama. Y algunas uniones funcionan muy bien sin pasión, sin ese amor pasión que inventó el siglo XIX. Nadie comprobó que ese sea un amor mejor que otros. Se hace creer que hay que estar enamorados y largar todo, pero ¿es mejor? Es cierto que cuando uno decide seguir su corazón, hay menos miedos y se aceptan las cosas como son. El miedo nos hace mentir. Sin miedo se accede mejor a la verdad. Pero en la película cada uno elige, y la película no dice si eligió bien. Si el hombre decide entre la mujer o la amante, nada garantiza que luego sea feliz con la amante. La vida es simple, pero también difícil de explicar.

P.: ¿Cómo se explica a sí misma sus personajes?

M.J.C.: No sé, yo hago cada uno como lo siento pero no puedo explicarlo bien. No tengo muchos estudios, y hoy me alimento de cosas variadas. Pero siempre observé mucho, desde niña. Razones, comportamientos, muchas cosas que me interesan. Soy muy solitaria también, y tengo mucho tiempo para pensar. Pero mi pensamiento me pertenece, no sigo a un maestro determinado. Elijo mis papeles como elijo la gente que amo. A una porque la comprendo, a otra porque es misteriosa y distinta. En todo caso, siempre busco del lado del amor. El humano está atraído por la belleza. ¿Por qué nos quedamos con los buenos recuerdos y olvidamos los malos? Un actor actúa cinco minutos extremadamente bien, y se lo recuerda por esos cinco minutos. Espero que me recuerden por mis buenos momentos, aunque no creo ser tan importante como para que me recuerden demasiado.

Entrevista de Paraná Sendrós

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