Por un extraño destino histórico, las películas que llevan como protagonista a Napoleón Bonaparte suelen coincidir con manías de grandeza de sus productores, que recuerdan de algún modo a la figura que buscan retratar. Ayer, Apple (en sociedad con Sony) exhibió el primer trailer de la monumental superproducción dirigida por Ridley Scott y protagonizada por Joachim Phoenix en el papel del emblemático emperador. La película se estrenará internacionalmente en salas de cine el 23 de noviembre (en nuestro país lo hará United International Pictures), con la antelación necesaria para calificar a los Oscar del año próximo.
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Napoleón contagia de grandeza a todo productor que se le atreve
Ahora es Apple, que presentó ayer el trailer del multimillonario nuevo proyecto dirigido por Ridley Scott. La historia comenzó en el cine mudo, con la colosal biografía de 5 horas y media de Abel Gance.
Con esta producción, Apple se mete de forma agresiva en las salas de cine para reforzar su servicio de streaming y dar a conocer sus películas. La empresa está interesada en gastar hasta mil millones de dólares en películas que se estrenarán en los cines antes de llegar al Apple TV+. No está claro durante cuánto tiempo se proyectará “Napoleón” en exclusiva en los cines. Apple también estrenará “Killers of Flower Moon”, de Martin Scorsese, en octubre en salas de cine asociada a Paramount Pictures. Otros títulos de Apple son el thriller de espionaje “Argylle”, de Henry Cavill, y “Ghosted”, una película romántica de acción con Chris Evans y Ana de Armas.
La figura del emperador de los franceses tuvo numerosas versiones cinematográficas, y la más famosa de ella también fue un desborde de grandeza en los tiempos del cine mudo.
Era la colosal “Napoleon” que Abel Gance dirigió a los 38 años, en 1927, con Albert Dieudonée en el papel central, y una duración de 5 horas y media. En los años 90, Francis Ford Coppola la restauró, digitalizó y agregó una nueva partitura sonora, y la relanzó en cines. Pero esa no fue la única vez que Gance se ocupó del personaje. En 1960, a los 71 años, dirigió “Austerlitz”, ya centrada únicamente en la batalla del mismo nombre, en la que Pierre Mondy interpretó al emperador. En 1971 se estrenó la no menos espectacular “Waterloo”, de Sergey Bondarchuk, sobre la batalla final, con Rod Steiger en el protagónico, en tanto que Herbert Lom había hecho el mismo papel en la famosa adaptación de Hollywood de “La guerra y la paz” de Lev Tolstoi (1956), de King Vidor, aunque es ese caso Napoleón no era el protagonista.
La versión Ridley Scott tiene en común con la primera de Abel Gance, además de la monumentalidad, el hecho de que es una biopic más abarcativa. De acuerdo con la presentación de ambas compañías: “Es una mirada original y personal a los orígenes de Napoleón y a su rápida y despiadada ascensión a emperador, vista a través del prisma de su adictiva y a menudo volátil relación con su esposa y único y verdadero amor, Josefina. La película capta las famosas batallas de Napoleón, su ambición y su asombrosa mente estratégica como extraordinario líder militar y visionario de la guerra”. Junto a Phoenix, “Napoleón” está protagonizada por Vanessa Kirby como la emperatriz Josefina, Tahar Rahim como Paul Barras, Ben Miles como Caulaincourt, Ludivine Sagnier como Teresa Cabarrus, Matthew Needham como Lucien Bonaparte, Youssef Kerkour como el mariscal Davout, Phil Cornwell como Sanson “El Bourreau”, Edouard Philipponnat como el zar Alejandro, Paul Rhys como Talleyrand, John Hollingworth como el mariscal Ney, Gavin Spokes como Moulins y Mark Bonnar como Jean-Andoche Junot. Scott ya había dirigido a Phoenix en la consagratoria “Gladiador” (2000), y también vuelve a contar con David Scarpa, guionista de “Todo el dinero del mundo”, el film en el que debió reemplazar a último momento a Kevin Spacey, caído en desgracia, por Christopher Plummer, y volver a rodar todas sus escenas.
Kubrick: la que no fue
Capítulo aparte, en la historia de los “Napoléon” en el cine, merece la más famosa superproducción que nunca llegó a hacerse, la de Stanley Kubrick. El director de “2001”, un perfeccionista, había estudiado a fondo cientos de libros sobre el tema; reunió 17.000 imágenes de la época, cruzó referencias de los acontecimientos en las vidas de las figuras clave y escribió un voluminoso tratamiento seguido de un guión literario con una voz en off desde tres puntos de
vista diferentes. Se elaboraron los presupuestos, se confec-
cionó el vestuario, se buscaron
y fotografiaron las localiza-
ciones, se contactó con los actores (a Oskar Werner se le ofreció el protagónico, mientras que
Audrey Hepburn rechazó el de Josefina) e incluso se contactó con los ejércitos de Rumanía y Yugoslavia para conseguir el “reparto de miles” que Kubrick exigía en sus escenas de batalla, que él describía como “vastos ballets letales”.
La mencionada “Waterloo” de Bondarchuk, estrenada casi en la época en que Kubrick se proponía iniciar el rodaje, desbarató sus planes. El mercado, además, comprobó que las epopeyas históricas habían pasado de moda, y la MGM se retiró del proyecto, seguida de la United Artists.

