Al mexicano Elmer Mendoza se le adjudica la paternidad de la novela de narcotráfico. Paternidad que más de un narcoescritor colombiano le discutiría. Pero no por nada en "La reina del sur", novela sobre narcotráfico de Arturo Pérez-Reverte, en un cantina con un corrido de fondo, Elmer Mendoza, le da una clase al escritor español sobre la guerra del narcotráfico en México. Guerra que en 6 años lleva más de 150 mil muertos. Mendoza hizo de Edgar "El Zurdo" Mendieta un detective taciturno, sarcástico, amante de la literatura, el rock, los buenos vinos y la gastronomía gourmet, alguien capaz de que una serie de femicídios lo hagan denunciar el caos y la violencia en que está instalado su país. Es un policía duro y solidario que padece problemas psicológicos, secuelas de los abuso infantiles que le infligió un sacerdote.
"Nombre de perro" es la tercera novela de la saga que tiene como protagonista a "El Zurdo" Mendieta. Esta vez andará tras un asesino serial de dentistas. Presenciará un congreso de capos de la droga. Se reencontrará con Susana Luján, que fue su mujer y vuelve de Estados Unidos con el hijo que tuvieron hace años y que él no conoce. Pero la acción central pasa por el momento en que Mendieta se sumerge en las redes narco para ayudar a Samantha Valdés, heredera y jefa del cartel del Pacífico, a vengar el asesinato de la persona que ella más ama. Cuando Samantha se reúne con jefes del narcotráfico para pactar una tregua que le siga el juego al Estado, les dice "lo nuestro es un negocio, no una industria del crimen, si el presidente insiste en que es una guerra y ya varios mordieron el anzuelo, nosotros no lo vamos a hacer". Como contestación a esas plabras aparece muerta Mariana, su novia. Samantha le dice: "Si se te muere un hombre, Zurdo, la vas pasando, escuchas canciones melosas y ya, pero perder a tu mujer es perder un pedazo de uno mismo, un pedazo muy grande". Poco a poco "El Zurdo" Mendieta sabrá que la búsqueda del que mató a Mariana lo acerca a un viejo asesino que es para él una cuenta pendiente. En 2007, con "Balas de plata", primera novela de esta saga, Elmer Mendoza conquistó el Premio de Novela Tusquets. Ahora con "Nombre de perro" se afirma como narconarrador. Ha explicado que la narcoliteratura "es un registro de una región, que tiene mucha relación con las cosas que ocurren en el mundo, pero es también una denuncia de las debilidades humanas, contra la pereza por resolver los problemas reales de los pueblos y de dar alternativas coherentes a los jóvenes para que se de diquen a otra actividad que no sea el narcotráfico".
Un par de desafíos que imponen al lector las novelas de Elmer Mendoza: hay que "escuchar" el relato, porque su prosa une lo que ocurre y los diálogos en un mismo párrafo; otro es que si bien Mendoza es catedrático de Literatura de la Universidad de Sinaloa, en su escritura captura el lenguaje oral de México, y sus personajes suelen tener un habla marginal, repleta de frases como "que onda mi chapo, cómo anda la mecha", "no mames güey" o "qué pinche balacera".
| M.S. |



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