Éste es un compromiso que asumieron los españoles cuando iniciaron el proceso de desinversión en YPF, plasmado dentro del programa conocido como «Horizonte 2014».
Con la transacción culminada ayer, un poco más del 16% de las acciones de YPF se opera en Bolsa. A ese porcentaje se llegó en tres tramos: la primera venta fue en diciembre a u$s 39, hace tres semanas se colocó otro bloque a u$s 42,40 y la venta confirmada ayer a través de la oferta pública se hizo a u$s 41. El precio de la acción lo reflejó primero con una caída del 5% tanto en Wall Street como en Buenos Aires y ayer ajustó otro 1,4%. Al final del día, cotizaba a u$s 41,40, lo que representa una capitalización bursátil de u$s 16.300 millones (es el valor de la empresa calculando que surge de multiplicar la cantidad de acciones por el precio de ésta).
Por lo tanto, si un 2% se termina colocando en la Bolsa porteña, implicaría una oferta superior a los u$s 3.200 millones. Ésta sería una traba difícil de superar, dada la falta de inversores institucionales y la proximidad del período electoral.
Cuando en 2008 se habló por primera vez de la venta de las acciones de YPF por parte de Repsol, se había mencionado la posibilidad de colocar un 6% en la Bolsa porteña. Pero con la desaparición de las AFJP ese porcentaje resulta directamente inalcanzable. Está prácticamente descartado, además, que la ANSES tenga algún tipo de interés en comprar acciones de la petrolera. La eventual oferta de estos papeles, por lo tanto, quedaría reservada para compañía de seguros, fondos comunes de inversión y en menor medida para inversores individuales.
Datos
Uno de los bancos que participó en la colocación transmitió algunos datos de la oferta a sus clientes, que ayudan a entender mejor cómo fue la operación. Éstos son los puntos salientes:



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