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Negocio brasileño
Una postal del partido. Rolando Schiavi cabecea forcejeando con Alessandro. Corinthians le sacó un empate a Boca y define en San Pablo.
El Corinthians es un equipo que ataca como brasileños, pero defiende como italianos. Los defensores, encabezados por el calvo Alessandro, no tienen ningún prurito en revolear la pelota a la tribuna.
En el primer tiempo supieron cortar los circuitos de Boca y sin hacerle marca personal, nunca le dieron espacio a Riquelme y achicaron en la última línea haciendo caer en posición adelantada a Silva y Mouche en varias oportunidades.
En el segundo, Boca siguió luchando para generar situaciones de gol, pero caía en centros imprecisos y mucho desorden. Riquelme tuvo la más clara, ante pase de Somoza, pero elevó el remate.
Con el correr de los minutos, Corinthians empezó a aprovecharse de la desesperación por ganar de Boca, y de la mano de Alex creó un par de contraataques con cierto peligro. Sin embargo, Boca pudo ponerse en ventaja en un córner de Mouche, que peinó Ledesma al centro y cabeceó al arco Silva, la sacó Chicáo con la mano y Roncaglia de rebote puso el 1 a 0. Un Roncaglia que debió haber sido expulsado en el primer tiempo por doble amonestación. Corinthians puso delanteros para buscar el empate y uno de los ingresados, el juvenil Romarinho, encontró una pelota a espaldas de Schiavi y derrotó a Orión poniendo justicia.


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