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Neotransversal, Capitanich pide abrir FpV para ganar en 2015
José Luis Gioja, el peronista más activo en ampliar y unir al PJ, escuchó a Jorge Capitanich sugerir un retorno a la transversalidad cuando, ante alcaldes, propuso abrir el FpV a “otros partidos e ideas” de cara a 2015.
Sin embargo, ayer, en una tarima que le armó la FAM, la central gremial de intendentes que comanda Julio Pereyra, alcalde de Florencio Varela, Capitanich gambeteó su propio concepto de año operativo y reveló un giro neotransversal al plantear que el Frente para la Victoria (FpV) se debe "ampliar" a "otros partidos y organizaciones sociales" para "abarcar la diversidad de ideas que tenemos en la Argentina".
Concertaciones
Las palabras del chaqueño parecen seguir la línea que marcó Cristina de Kirchner cuando barrió a Beatriz Rojkés de Alperovich de la vice del Senado, el segundo escalón de la línea de sucesión, para sentar ahí a Gerardo Zamora, el gobernador de Santiago del Estero, con el objetivo de resucitar, siquiera parcialmente, el armado transversal que Néstor Kirchner encaró en 2004 y, con otro nombre, Concertación Plural -consigna que llegó a ser un partido político que, como reflejo político, caducó judicialmente- contribuyó a la elección de Cristina de Kirchner en 2007 con Julio Cobos como vice.
El ascenso de Zamora, que dejó la provincia en manos de su esposa, y la caída de los Alperovich tuvo una única lectura: un movimiento de la Presidente para ratificar su mando, sacarle protagonismo al PJ y tratar de darle oxígeno al ala no peronista del kirchnerismo que tiene a Zamora como máximo exponente.
Se atribuye a Carlos Zannini, que fue el orador central en el acto de la ex ESMA el 24 de marzo pasado, la confección del operativo Zamora como parte de un diseño mayor: constituirse, el sigiloso secretario de Legal y Técnica, en el gerente del espacio ultra-K.
En el universo del FpV permanece, residual, un espacio de matriz radical que recuperó un sello histórico, jauretcheano, FORJA, y maneja Gustavo López, subsecretario general de la Presidente, quien se lanzó ayer como precandidato a jefe de Gobierno porteño. El resto de lo que fue el radicalismo K orbita, en general, cerca de Massa.
En la chaqueña Resistencia manda una mujer, una mujer radical, Aída Ayala, que reina en el epicentro del poder territorial de Jorge Capitanich, el jefe de Gabinete, gobernador que saltó al estrellato cuando juró primer ministro y ahora rema bajo tensión: lo miran sus competidores en el PJ, su vice Juan Carlos Bacileff Ivanoff -que acaba de explicitar quejas contra el PJ nacional que integra "Coqui"- y Ayala, figura en la que piensa el massismo para ensanchar su Frente Renovador con no peronistas.
Pero el caso testigo es Ricardo Colombi, gobernador de Corrientes, dirigente que alguna vez se soñó a sí mismo como vice de Cristina de Kirchner como si protagonizada una remake del segundo lugar de la fórmula que en 1946 y 1952 Juan Domingo Perón cedió a Hortensio Quijano, radical y correntino como Colombi.
Enfrentado con la Casa Rosada, el gobernador estuvo semanas atrás con Julio De Vido, adonde llegó de la mano de Roberto Porcaro, uno de los operadores invisibles y multitarget que tenía Kirchner. El kirchnerismo quiere tener cerca a Colombi mientras "Camau" Espínola, vencido por el radical en la disputa por la gobernación, se convirtió en secretario de Deportes de la Nación, sponsoreado por La Cámpora.
Peronista al fin, Capitanich -que estuvo escoltado por el gobernador de San Juan, José Luis Gioja- propuso una remake de la transversalidad pero, como siempre, con el peronismo (que en mayo elegirá a Eduardo Fellner como nuevo jefe) como el factor central y de cohesión.
"El PJ está organizado y consideramos que es necesario que conduzca la formación de una alianza más amplia y más heterogénea de partidos políticos y de frentes sociales, porque eso es lo que expresa la diversidad de ideas que existen en la Argentina", dijo el ministro en San Juan.


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