Según el trato, que todavía debe cerrarse, Yesh Atid obtendría los ministerios de Finanzas y Educación, pero renunciaría al de Interior, una demanda que había bloqueado las negociaciones en las últimas jornadas, informó la edición digital del diario Yediot Aharonot.
El líder de Yesh Atid, el experiodista Yair Lapid, que fue la sorpresa de las elecciones del pasado enero al situarse con su partido como segunda fuerza política con 19 diputados, ocuparía el cargo de ministro de Economía.
Fuentes del partido ultranacionalista religioso Habait Hayehudi, que alcanzó un pacto con Yesh Atid por el cual ambas formaciones entrarían en la nueva administración o no lo haría ninguna, indicaron que su líder, Naftali Benet, convenció a Lapid de renunciar a la demanda de obtener también la cartera de Interior, que iría a parar al Likud. En cualquier caso, las negociaciones seguían al cierre de esta edición para llegar a un pacto definitivo. De confirmarse, se oficializará hoy.
Con los 31 escaños que obtuvo en las pasadas elecciones, el premier se veía obligado a pactar con Yesh Atid, una nueva formación que atrajo el voto procedente del descontento social y que defiende la inclusión de los ultraortodoxos en el mundo laboral y en el Ejército. Sin Lapid ni Benet, Netanyahu no hubiese logrado el apoyo de los al menos 61 diputados necesarios.
Junto con los ultraortodoxos (18 escaños), Hatnuá (6) y Kadima (2), el Likud-Beitenu (31) sumaría sólo 57 diputados, cuando la mayoría absoluta de la Kneset (parlamento) son 61 escaños.
El voto de investidura debería llevarse a cabo el lunes, o sea dos días antes de la visita del presidente Barack Obama a la región. Tras un mes, Netanyahu comenzaba a estar presionado por el tiempo. Obtuvo un segundo y último plazo del presidente Simon Peres para presentar su Gobierno antes del 16 de marzo, ya que de no hacerlo se vería obligado a designar otro candidato para tratar de constituir una mayoría.
| Agencias EFE, AFP y DPA |


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