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Netanyahu peligra por el tironeo de sus aliados
Los roces con sus principales aliados, Estados Unidos y Alemania, no quedaron sin consecuencias en Israel. Ahora todos tironean del primer ministro..., aunque en direcciones diferentes.
La derecha exige a Netanyahu que no ceda ni un centímetro en la disputa por las controvertidas construcciones en Jerusalén Este, cueste lo que cueste mantener su posición. Por el contrario, el socialdemócrata Partido Laborista amenaza con abandonar la coalición de gobierno si no se dan pronto avances en el proceso de paz, que lleva 15 meses congelado.
También el Jerusalén Este árabe reclama la atención del primer ministro: ayer volvieron a darse enfrentamientos entre jóvenes palestinos y fuerzas de seguridad israelíes por quinto día consecutivo. Cientos de efectivos adicionales permanecen desplegados para contener la ira de los palestinos.
¿Cómo reacciona el Gobierno israelí en medio del caos? Ateniéndose al lema: no hay mejor defensa que un buen ataque.
«Israel espera de la comunidad internacional un acercamiento objetivo y constructivo», reclamó el ministro de Relaciones Exteriores, Avigdor Lieberman, en una conversación telefónica con el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon.
Según el jefe de la diplomacia israelí, conocido por sus formas un tanto ásperas, desde el exterior no se valoraron lo suficiente decisiones como la de suspender diez meses la construcción en asentamientos de Cisjordania.
También Netanyahu se defendió en el Parlamento. Ningún Gobierno de Israel de las últimas cuatro décadas aceptó limitar las construcciones en Jerusalén, aseguró. «Hoy, casi la mitad de la población judía de Jerusalén vive en esos barrios».
De acuerdo, sostiene el ex ministro liberal Yosi Sarid. Pero también hay que recordar que los antecesores de Netanyahu actuaron de forma diferente, señala: así, por ejemplo, Ariel Sharon suprimió los asentamientos en la Franja de Gaza y Ehud Olmert presentó numerosas propuestas en el proceso de paz con los palestinos. «Pero el Gobierno de Netanyahu hizo menos que nada. Sólo prendió fuego y lanzó combustible a las llamas», escribió Sarid en el diario Haaretz.
El ex ministro admite que también en el pasado Estados Unidos mantuvo un ojo sobre otros gobiernos israelíes, pero Netanyahu logró atraer toda la atención de Washington. Y es que, si asuntos como la construcción en asentamientos ya habían generado roces antes con los gobiernos estadounidenses, Netanyahu es reincidente en el tema.
En su primer mandato (1996-1999), el primer ministro anunció la construcción de un asentamiento en Cisjordania inmediatamente después de que la entonces secretaria de Estado norteamericana, Madeleine Albright, abandonara Israel.
La funcionaria, que entonces se esforzaba por dar nuevo impulso al proceso de paz, se enfureció al conocer la noticia, recuerda el entonces embajador estadounidense, Martin Indyk, en un artículo para el portal thedaily
«Díganle a Bibi (Netanyahu) que tiene que dejar de preocuparse por su ala derecha y que, en lugar de ello, debe comenzar a preocuparse por Estados Unidos», bramó al parecer Albright por teléfono.
Es difícil saber ahora cómo logrará Netanyahu manejar la peor crisis con Estados Unidos de los últimos 35 años. Medios israelíes afirman que el jefe de Gobierno intentará superar todos los problemas con el vicepresidente Joe Biden y con la secretaria de Estado Hillary Clinton durante una visita a Washington la semana próxima.
Netanyahu es esperado el lunes en el encuentro anual de la principal organización del lobby israelí, AIPAC. Los analistas en Jerusalén, sin embargo, sostienen que tanto Biden como Clinton recibirán al primer ministro sólo si antes da alguna respuesta a las exigencias estadounidenses.
Agencia DPA


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