Netanyahu sufre su propio “Gran Cuñado”

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Jerusalén - Todo aquel que llega al cargo de primer ministro en Israel sabe que cada día tiene que soportar una manifestación de protesta. Pequeña o grande, pacífica o violenta, de derecha o izquierda, de judíos o musulmanes, de drusos o etíopes, supervivientes del Holocausto o estudiantes. La variedad es infinita, pero siempre tiene como destinatario al jefe de Gobierno. Con o sin razón, es normalmente el blanco de la ira y reivindicaciones.

Lo que no es habitual es que tu propio cuñado sea el que vaya con la pancarta de protesta. Y que te critique sin piedad. Y te llame «débil».

Benjamín Netanyahu se topó con una desagradable sorpresa. Ocurrió el domingo a la salida del Cementerio Herzl de Jerusalén, tras rendir homenaje a su hermano mayor Yoni Netanyahu, el único oficial muerto en la famosa operación de rescate israelí en Entebbe, que este fin de semana cumplió su 33º aniversario (en el calendario hebreo). Una acción llevada a cabo por la unidad de elite Sayeret Matcal que llegó a Uganda para rescatar a las decenas de pasajeros del vuelo secuestrado de Air France en el 76.

Cuando un emocionado Netanyahu salía del cementerio, acompañado por los principales dirigentes y oficiales, así como por su esposa Sarah, se encontró con el hermano de ésta, el profesor Hagai Ben Artzi. Solo, enojado y con una gran pancarta que decía: «Yoni Netanyahu entregó su alma para que el Estado de Israel no liberara terroristas». Alusión al posible acuerdo en el que a cambio de la liberación del soldado israelí Guilad Shalit -en manos del grupo islamista Hamás desde hace tres años y cuatro días-, Netanyahu podría poner en libertad a más de mil presos palestinos, entre ellos, 450 responsables de los atentados más mortíferos en la última década.

«Bibi considera a su hermano Yoni un ejemplo a seguir y siempre dijo que su obligación es seguir su legado. Me manifiesto de esta forma para recordarle que nos hemos vuelto locos. Hace 33 años, los terroristas exigieron la liberación de decenas de asesinos a cambio de los rehenes. Como respuesta, Israel envió a Uganda cuatro aviones con los mejores oficiales y soldados de las unidades especiales que se jugaron el pellejo para salvar a los rehenes y no liberar terroristas. ¡Y hoy, Israel liberará a 1.000 asesinos! Por eso protesto y me da igual que Netanyahu sea el marido de mi hermana», declaró ayer a la radio local.

Habitante de la colonia de Bet El, Ben Artzi es un conocido radical de la derecha que no ha tenido reparos en criticar muy duramente a su famoso pariente. La penúltima fue con motivo de la presión del presidente norteamericano, Barack Obama, que exige a Netanyahu congelar la construcción en las colonias en Cisjordania.

En afirmaciones a la emisora Kol Jai, opinó que su cuñado «cederá y se rendirá». «Si no puede aguantar la presión, que dimita y deje el cargo a otro líder más fuerte», afirmó. Palabras que no gustaron mucho a su hermana y esposa del criticado.

Hace unos años, se quiso presentar como candidato a la Jefatura de Gobierno para tal y aseguró «evitar el triunfo del trío del mal, Netanyahu, Ariel Sharon y Limor Livnat».

El propio Hagai reconoció en el pasado que sus ácidos ataques contra Netanyahu provocaron fisuras familiares. «Mi hermana Sara y yo éramos muy unidos, pero desgraciadamente nos hemos distanciado por mis críticas a la política de su marido Netanyahu», afirmó en 2006 al diario Maariv.

Con un cuñado como Hagai, no es una exageración decir que las reuniones familiares suelen ser moviditas. Y más si por ejemplo, invitan al hijo de otro hermano de Sara Netanyahu, en las antípodas ideológicas. Yoni Ben Artzi es un joven que hace unos años se negó a cumplir el servicio militar obligatorio. «Mi creencia en la no violencia se inició desde que era un niño muy pequeño. Así fui educado por mis padres. Me niego a servir en el Ejército por motivos pacifistas. Voy a la cárcel militar, con la cabeza bien alta y sabiendo que sirvo a mi país», afirmó en su momento poniendo en aprietos a su tío Netanyahu, líder de la derecha y exponente de un discurso basado en el patriotismo.

«Los que van a unidades de combate, ¿no saben que se entrenan para matar?», preguntó en su momento Yoni, provocando la indignación de muchos y, en especial, de su tío.

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