Los sondeos publicados ayer le conceden 24 bancas al Campo Sionista y 20 o 21 al Likud, una diferencia suficiente para que el presidente Reuven Rivlin confíe a Herzog el mandato de formar nuevo Gobierno.
Netanyahu admitió esa posibilidad al afirmar, en tono de advertencia para el electorado de derecha, que si la diferencia entre el Likud y el Campo Sionista sigue creciendo "Herzog y Livni se convertirán en los primeros ministros de Israel con el apoyo de los partidos árabes". Se trata de un escenario probable, ya que las encuestas confían el tercer lugar a la Lista Árabe Unida, con 13 escaños en el Parlamento.
Ante la evidencia de las encuestas, Netanyahu intentó convencer a los israelíes que la victoria de Campo Sionista pondrá "en riesgo la seguridad de Israel". "Ellos tienen un liderazgo cero y no resistirían una milésima de segundo las presiones y los desafíos que enfrentará Israel en los próximos meses", atacó.
Una derrota del Likud -tronó- comprometerá un cambio de la política de Israel, que se volverá "más débil" respecto de un Irán nuclear y en su conflicto con los palestinos.
Asimismo, rechazó la posibilidad de compartir el poder con el centroizquierda, como ocurrió en el pasado, con una alternancia de primeros ministros a lo largo del próximo período.
Los analistas interpretaron las palabras del premier como muestra de un nerviosismo creciente. El cambio de atmósfera en vísperas de las elecciones quedó expuesto también en el hecho de que Netanyahu anuló esta semana un encuentro electoral en Netanya (centro del país) por temor a que fuera poca gente.
Otro signo de que los tiempos no son favorables para el Likud fue la noticia de que hoy serán distribuidos gratuitamente 500 mil ejemplares del diario satírico Israel Mahar ("Israel mañana"), que imita al diario gratuito Israel Hayom ("Israel hoy"), del magnate de los casinos Sheldon Adelson, patrocinador incondicional del primer ministro. Israel Mahar, en su primera página, fechada 18 de marzo (el día después de la votación), con letras grandes le dice "adiós" a Netanyahu.
El daño que causó a la relación de Israel con Estados Unidos el rechazo de Netanyahu a la negociación nuclear con Irán y la escasa atención del Gobierno saliente a la situación social provocaron el declive del premier en las encuestas y el ascenso de Herzog. El laborista no se opone al diálogo con la República Islámica aunque reclama garantías de seguridad suficientes, y además respalda la creación consensuada de un Estado palestino.
Un alto exponente del Likud admitió el miércoles a regañadientes que la reciente y polémica intervención de Netanyahu en el Congreso de Estados Unidos "debió crear un punto de inflexión para nosotros y reforzar al partido para las elecciones. Está claro que no conseguimos el resultado esperado".
Herzog y Livni, en tanto, no festejan por anticipado y siguen con su rutina de campaña: ayer visitaron sonrientes el Shuk Hacarmel, el mercado más popular de Tel Aviv.
| Agencias ANSA, EFE y Reuters, |
y Ámbito Financiero


Dejá tu comentario