• LUIS MIGUEL RESURGIÓ TRAS AÑOS DE AUSENCIA GRACIAS A LA MINISERIE ORIGINAL SOBRE SU VIDA Con “La casa de las flores”, el gigante del streaming devolvió a Verónica Castro a la pantalla chica, luego de casi una década de ausencia. Fue reina de la telenovela mexicana en los ‘80.
Familia disfuncional. Verónica Castro encarna a una matriarca de alta sociedad cuyo principal motor radica en mantener el honor de su familia. “Mis hijos me felicitaron porque me verían por primera vez ‘en algo normal’”.
Netflix prueba fórmulas y reitera aquellas que funcionan, por caso, traer de vuelta a viejas glorias y ubicarlas como eje de historias de impecable factura técnica, saltos temporales y múltiples personajes que enriquezcan las tramas secundarias. Pasó con el suceso de la serie de Luis Miguel y ocurre con la reina de la telenovela de los 80, Verónica Castro, recordada por "Los ricos también lloran", "El derecho de nacer" o "Rosa salvaje", entre tantas otras, que fueron éxito en Argentina en los tiempos dorados de Televisa.
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"Luis Miguel, la serie", está basada en la historia real del intérprete y hace foco en la tormentosa relación con su padre, Luisito Rey. Ha cobrado tal dimensión que logró reactivar giras y shows de "El sol" por el mundo, en tanto son furor las remeras, tazas o gorros con frases y dibujos alusivos a Luisito Rey.
En cambio Castro protagoniza "La reina de las flores", donde encarna a una matriarca de alta sociedad cuyo principal motor parece ser el de mantener el honor de su familia, a como de lugar. Entre "Big Little Lies" y "Weeds", el personaje de Castro, Virgina de la Mora, debe enfrentarse a varias sorpresas en un ámbito que desde el primer capítulo muestra secretos, mentiras y negación, además de la venta de flores de marihuana y su consumo, como en "Weeds". Valiéndose del humor negro, las escenas se construyen entre el drama y la comedia, hasta acercarse a la parodia de las novelas mexicanas, con tópicos como el uso de la marihuana, ilegal aún en México y en la mayoría de los países latinoamericanos, incluida la Argentina, sin perderse en juicios de valor para sólo exponerlo como una realidad, y no sólo entre los jóvenes.
Como toda ficción que se precie de "moderna", expone cuestiones sobre la diversidad con parejas homosexuales y bisexuales, así como a personajes transexuales (que ya fueron criticados por "esteriotipados"), en una historia que tiene muertes trágicas, infidelidades y se construye a partir del cuidado de las apariencias y la verdad oculta. La trama transcurre en la florería familiar, aparentemente exitosa y sacralizada, hasta que irrumpe el secreto de una amante del padre y varios hijos extramatrimoniales.
"Es una madre que vive de las apariencias y la vida la llevará a atravesar cosas que la harán replantearse su vida y la manera en la que la ha llevado", dijo Verónica Castro en entrevistas, quien también señaló que su director, Manolo Caro, además de devolverla a la pantalla tras una década, la llevó a hacer cosas que considera atrevidas. "Manolo me mintió, me dijo que iba a ser una madre muy melodramática y acepté. Nunca me dijo que iba a hacer tanta barbaridad, a lo único que si me negué fue a las escenas de cama, porque siempre he respetado mucho a mi público y eso si no lo iba a hacer, aún cuando estaba escrito, no lo hice".
También se refirió a la reacción de su familia en relación a su participación en una serie alejada de las típicas telenovelas: "Hablé con mis dos hijos, Cristian y Michel, me dijeron 'Me encanta, mamá. Finalmente te veré en algo normal', pero la que se infartó fue mamá: '¡No puedes hacer esto, no puedes dar ese ejemplo!' Ella piensa como las mamás de antaño: todo era no, vivimos todas muy reprimidas. Pero ahora me solté, tarde o temprano me tenía que pasar".
Una de las revelaciones es el personaje de Paulina de la Mora, encarnado de manera exquisita por la mexicana Cecilia Suárez. Paulina es una mujer que intenta solucionar la vida de sus seres queridos y es capaz de todo con tal de lograr que su familia siga unida. Su tono de voz y sus inflexiones únicas se destacan en las mejores escenas. Imperdible en el primer capítulo el momento en que todo se desmorona e irrumpen los mariachis cantando el feliz cumpleaños.
Pese a las repercusiones en las redes sociales (sorprende su llegada a los millenials) Castro ha dicho en la presentación que de haber una segunda temporada, ella no sería de la partida, y lo argumentó desde el guión: "¿Qué más quieren vender de esta mujer? Con esta temporada es mi fin en la serie. A lo mejor quieren pero yo no, por que a ver, ¿qué más se te ocurre que pueda hacer este personaje? Hacer más sería entrar en la decadencia", sostuvo, habida cuenta de que la primera temporada termina abierta y da lugar a una segunda.
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