9 de marzo 2012 - 00:00

Ni buenas ni malas noticias nos afectan

Ni buenas ni malas noticias nos afectan
En lo personal preferimos tomar todo lo que diga el Gobierno griego (en realidad lo que diga cualquier Gobierno) con una pizca de sal. No sabemos si finalmente el grado de adhesión al canje de su deuda será del 95% como decían ayer, pero a menos que se arriesguen a un gran papelón ese número no debería estar demasiado alejado de la realidad. De ser así, «la cuestión» griega salva su último gran escollo y por algunos meses debería pasar a segundo plano (hablamos desde lo financiero, la suba de la desocupación a más del 20% promete que seguirá acaparando titulares). Si no somos del todo optimistas, es porque hasta el primer ministro italiano (que tiene un interés profundo en que Grecia no caiga en el default) no pudo decir mucho más que: «La resolución de la crisis financiera griega está a la vista» (reconociendo tácitamente que aún no se ha implementado ninguna solución real y concreta). Aunque más de un analista -comentarista, periodista, charlatán, etc.- intentó exagerar las cosas diciendo que «esta buena noticia» (la alta adhesión al canje) fue lo que impulsó ayer a los mercados, haciendo que el Dow trepara un 0,55% a 12.907,94 puntos, la verdad es que es poco probable que esto haya influido de manera notable en el ánimo de los inversores (el resultado de la semana se dirime hoy). De hecho, el promedio industrial continúa debajo de los valores del lunes pasado (la merma del martes fue achacada por el establishment a la desconfianza que había con el canje; lo razonable entonces era que hoy -eliminadas las incertidumbres- se superaran fácilmente aquellos valores) y lo que sería aún más significativo, debajo del cierre del 16 de febrero pasado (es justo reconocer que en todos estos casos hablamos de diferencias porcentuales mínimas). La otra novedad de la jornada fue el anuncio de que los pedidos de seguro de desempleo subieron la última semana mucho más de lo esperado, aunque para desestimar esto se utilizó el argumento de que los anuncios de despidos habrían caído poco más del 3% en febrero según cierta empresa de colocaciones (cuando hace falta «inventar» alguna excusa siempre se encuentra el «con que», en un sentido opuesto es fácil argumentar que las altas temperaturas «inflaron» el nivel de ocupación).

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