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Ni el éxito de la reforma de salud mejora la imagen de Obama
Barack Obama se dio ayer un baño de multitudes en Iowa, primera escala de una gira nacional en la que «venderá» las ventajas de la nueva ley sanitaria. Una estrategia que apunta a las elecciones de mitad de mandato de noviembre.
Según el estudio llevado a cabo por la universidad de Quinnipac el lunes y el martes con 1.552 personas, el 49% de los estadounidenses no aprueba la adopción de la reforma de salud por el Congreso, mientras que 40% está a favor. El sondeo tiene un margen de error de +/- 2,5 puntos.
La universidad destaca, sin embargo, que los opositores a esta ley, que apunta a extender una cobertura de salud a 32 millones de estadounidenses que no la tenían, eran más numerosos antes de la aprobación del proyecto de ley por la Cámara de Representantes: el 54% estaba en contra y el 36%, a favor, había revelado un sondeo llevado a cabo del 16 al 21 de marzo con 1.907 personas.
Desde la Universidad de Iowa, Obama apuntó duro contra los republicanos que se oponen a la histórica ley. «Ésta es la reforma por la que algunos en Washington siguen gritando y ahora que fue aprobada prometen revocarla. Van a postularse con una plataforma para revertirla en noviembre», en los comicios de mitad de mandato, señaló Obama en una alocución en ese estado.
En un discurso combativo, Obama insistió en que la reforma no es el Armagedón que vaticinan los republicanos y que, por el contrario, beneficiará a millones de personas. «Los cínicos y pesimistas tendrán que confrontar finalmente la realidad de lo que es y no es la reforma», subrayó.
Su visita a Iowa City es la primera parada de una campaña de concientización, de cara a los comicios del próximo 2 de noviembre, sobre los beneficios de la reforma para los pequeños empresarios y para quienes carecen de seguro. Fue allí donde, como candidato presidencial en 2007, Obama prometió una reforma sanitaria y que, según recordó entre un estallido de aplausos, «ahora es ley». Asimismo, Obama se quejó de la campaña de miedo y de la «retórica incendiaria» de los detractores, pero dijo estar listo «para la lucha».
En paralelo al discurso, el Senado de EE.UU. aprobaba 56-43 un plan de enmiendas a la reforma sanitaria. Esas enmiendas, que incluyen más subsidios para pobres y créditos tributarios para la compra de seguros, fueron prometidas a los demócratas para lograr la ratificación de la reforma el domingo pasado.
Tras una sesión maratónica de 40 enmiendas republicanas derrotadas por los demócratas, el Senado devolvió el plan a la Cámara baja ya que la oposición logró eliminar dos cláusulas sobre préstamos para estudiantes pobres.
El plan de enmiendas se votó en un proceso de «reconciliación» que sólo requería una mayoría simple (51 votos), pero que con cualquier cambio exigía una segunda votación en la Cámara baja, lo que se descuenta no sería un problema. «Ésta ha sido una lucha legislativa que marcará un récord», afirmó el líder de la mayoría demócrata en el Senado, Harry Reid, al referirse a las 13 horas de votaciones en los últimos dos días. La Cámara baja preveía votar anoche el plan y, salvo alguna sorpresa, enviarlo al Despacho Oval para su promulgación.
Agencias EFE, AFP y DPA
