16 de noviembre 2009 - 01:11

Ni un esguince pudo con los tacos de Cristina

Esta semana Cristina de Kirchner volvió a mostrarse en público con pantalones. Los usó durante cuatro días consecutivos. Pero el viernes regresó a la falda. Dos versiones de una misma dama, aunque siempre con stilettos.
Esta semana Cristina de Kirchner volvió a mostrarse en público con pantalones. Los usó durante cuatro días consecutivos. Pero el viernes regresó a la falda. Dos versiones de una misma dama, aunque siempre con stilettos.
Finalmente Cristina de Kirchner volvió a los pantalones. Después de su gira por Chile donde agotó faldas de todos los estilos y largos, en los últimos días regresó a esa prenda masculina que le permite mayor comodidad. La elección fue obligada por el esguince que sufrió en su tobillo derecho la semana pasada -según dijo producto de un mal movimiento mientras hacía tareas de jardinería- y le demandó usar una venda elástica por varios días, que ocultó con unos pantalones de botamanga ancha.

Pero la preocupación por su estética la llevó a contradecir las indicaciones de sus médicos, que le aconsejaron usar calzado bajo y cómodo, de esos que Cristina de Kirchner jamás se pone, y así fue. Se negó rotundamente a mostrarse en público con chatitas y como no podía caminar con los tacos, el lunes para participar de un acto en el hotel Sheraton tuvo que entrar y salir en silla de ruedas, pero con los stilettos puestos.

De todos modos, los pantalones son siempre una buena opción. Si bien fueron inventados como una prenda exclusivamente masculina, durante la Segunda Guerra Mundial las mujeres lo adoptaron como propio de la mano de los movimientos feministas que reclamaban la igualdad de derechos para las damas.

Hoy la oferta es variada; babuchas, palazzos, pata de elefante, chupines, largos hasta el piso, minishorts, anchos y extremadamente ajustados, con cintura alta y extrabajos.

Los que se imponen esta temporada son los baggy, que marcan la cintura y se ensanchan en la cadera para luego ir afinándose hacia el tobillo, y los jodho pantalones de montar, que llevan la cintura bien marcada, se ensanchan exageradamente en las caderas y luego, de la rodilla para abajo, se pegan a la pierna. Dos modelos que hicieron furor en los 80.

Pese a que Cristina de Kirchner muestra cierta inclinación por el look retro, pareciera desconocer estas nuevas tendencias y se aferra a aquellos de vestir con ruedos demasiado largos, entallados en la cadera y bien amplios hacia los gemelos, que ya no se usan.

Esos pantalones fueron su comodín durante sus años como senadora y como primera dama de Santa Cruz, siempre inhibida de dejar sus piernas al descubierto al punto que causó sorpresa verla con pollera cuando su esposo asumió la Presidencia en 2003. En aquella época, no usaba ni polleras ni vestidos, sólo estilo ejecutivo y práctico.

Fue cuando asumió la presidencia que prefirió un baño de sensualidad con prendas llamativas y faldas que dejaran ver sus piernas, pero aunque los que usa no son modernos, los pantalones estilizan aún más la figura de la Presidente que las polleras ajustadas que suele elegir.

Además, si se los usa correctamente, los pantalones pueden resaltar la femineidad de cualquier dama. Si hasta la princesa de Holanda, Máxima Zorreguieta, rompió con el protocolo real de usar polleras corte Chanel y se animó a usar unos jeans en su última visita a México.

Pero, en el caso de Cristina de Kirchner, sólo volvió a usar esa prenda como una medida de emergencia. Primero, fue el conflicto con el campo, en 2008, que la obligó a suspender el look de polleras indiscretas y optar por trajes de saco y pantalón. Ahora regresaron al ajuar por culpa de la lesión en su tobillo.

Igualmente, los pantalones hicieron sólo una aparición fugaz en el guardarropas presidencial. El viernes, para la apertura del Simposio Internacional sobre Investigación en Células Madre, la mandataria apareció con una falda tubo de seda en animal print, regresando a ese estilo recargado e indiscreto.

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