Berlín - El impuesto a los depósitos en Chipre ensombreció ayer una cumbre de los líderes de Alemania, Francia y la Comisión Europea con los grandes empresarios del continente, en la que se buscaban recetas para el crecimiento, el empleo y la competitividad. La realidad de la crisis truncó la optimista agenda que habían confeccionado la canciller alemana, Angela Merkel, y los presidentes de Francia, François Hollande, y la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, para su encuentro con los 50 principales industriales europeos. Merkel destacó que "la estabilidad del euro no era tema de hoy". Barroso reconoció que "la crisis persiste" en Europa, como lo demuestran "las escasas perspectivas de crecimiento y los niveles récord de desempleo juvenil". Por su parte Hollande apuntó de forma ambigua que "Europa no es sólo un mercado o una moneda que hay que reforzar, sino también es un modelo de bienestar que hay que mantener".
Agencia EFE
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