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Nisman: la Corte ahora define quién investiga
• GILS CARBÓ PASÓ LA DECISIÓN AL MÁXIMO TRIBUNAL
Debe determinar si el caso pasa al fuero Federal. Al mismo tiempo, se desarrolló una audiencia por reapertura o no de denuncia contra Gobierno anterior.
Alejandra Gils Carbó
"A fin de que la Corte Suprema pueda pronunciarse sobre la cuestión planteada, mantengo la queja interpuesta", fue la escueta fórmula con la que Gils Carbó remitió las actuaciones al máximo tribunal, referidas a la denegación del recurso extraordinario para acceder por la vía habitual que había sido rechazado por la Cámara de Casación ordinaria, tras ratificar que sea ese fuero y no el federal donde debía quedar radicado el caso. Avaló, aunque sin hacer propios los argumentos, el recurso presentado por Sáenz, un crítico de la gestión de la jefa de los fiscales. En términos formales, sólo le dio curso a la queja, dejando abierto el escenario para que la Corte tome una determinación sobre todos los aspectos objetados por el fiscal de Cámara. Adicionalmente, se remitió a esa decisión sobre recursos idénticos presentados por la querella de Sandra Arroyo Salgado y de Sara Garfunkel, la madre del fiscal fallecido. La opción de desistir del recurso -aunque no hubiera sido determinante- podría haber acrecentado las rispideces que mantiene con el Poder Ejecutivo, interesado en la suerte del expediente.
Sin plazos, Ricardo Lorenzetti, Elena Highton de Nolasco, Juan Carlos Maqueda, Horacio Rosatti y Carlos Rosenkrantz deberán ahora determinar si el trámite continúa bajo la órbita de Fabiana Palmaghini o si retoma el fugaz paso que tuvo por el juzgado que preside Julián Ercolini. El punto clave planteado por Sáenz sobre el que podrá orbitar la Corte para devolver las actuaciones a Federal es si considera que su muerte (en cualquier hipótesis que se baraje) tiene relación con su función como titular de la UFI AMIA.
Audiencia
Eduardo Freiler y Jorge Ballestero tomaron nota ayer de la exposición de las defensas del excanciller Héctor Timerman y del diputado Andrés Larroque durante más de dos horas. Enfrente tenían los escritos presentados por la AMIA-DAIA, que objetaron la decisión de Rafecas de no reabrir la denuncia de Nisman, y por ende, reconocerlos como querellantes ya que no había un delito por investigar. Y la interpuesta por el fiscal general Germán Moldes, que también rechazó esa decisión, cuyo intento de revertirla se apoyó en una escucha entre Timerman y Guillermo Borger (extitular de AMIA) y en la ratificación de inconstitucionalidad del memorando con Irán. Ambos aspectos fueron desechados como prueba nueva por Rafecas, que reafirmó su decisión de 2015. En las próximas semanas, los integrantes de la Sala I se expedirán con el posible resultado de avalar lo actuado por Rafecas. Los abogados Alejandro Rúa y Graciana Peñafort adujeron ocho obstáculos jurídicos por los que cualquier intento de reabrir la causa quedaría trunco, entre ellos que cualquier prueba nueva (de ser válida) tendría que modificar los hechos iniciales planteados por Nisman. De otro modo, sólo se agregaría a la hipótesis inicial cuyo delito, para la Justicia, no existió.
Pero la estrategia procesal del nuevo intento por reabrir la denuncia del fallecido fiscal es de largo alcance. Sin demasiadas expectativas acerca de que Freiler y Ballestero cambien su opinión, el caso podría escalar por primera vez a un tribunal de Casación. Si vuelven a avalar a Rafecas, Moldes apelará al máximo tribunal penal, lo que volverá a ser desistido por el fiscal Javier De Luca, lo que lo dejará por el camino. Pero la pretendida querella podrá impulsar por vía separada para lograr que una sala distinta de la que lo analizó el año pasado se expida. Esta apuesta inaugurará un nuevo capítulo para la saga.


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