La automotriz japonesa Nissan Motor perdió u$s 2.400 millones en el cuarto trimestre y pronosticó más pérdidas para este año, a pesar de los ahorros previstos a través de la suspensión de lanzamientos de modelos y planes de expansión.
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Nissan, la tercera mayor automotriz de Japón, necesita ofrecer autos nuevos para competir con sus rivales Toyota y Honda, pero una profunda caída en las ventas y las grandes pérdidas la forzaron a postergar proyectos de fabricación y modelos nuevos.
Carlos Ghosn, el brasileño CEO de Nissan y de la francesa Renault, dijo que había señales de mejor acceso al crédito y un retorno gradual de la confianza del consumidor, pero que éste sería otro año duro.
«Terminar el año fiscal 2008 con resultados mejores que lo esperado es bueno, pero los números absolutos muestran que aún tenemos desafíos significativos ante nosotros», dijo Ghosn en una conferencia de prensa. Añadió que el objetivo principal era volver a tener un flujo de efectivo libre positivo y una ganancia operacional.
Ghosn, que reportó su primera pérdida anual en los casi ocho años que lleva en la presidencia ejecutiva de Nissan, afirmó que no renunciará hasta que la firma vuelva a estar disfrutando de ganancias. «Si me fuera ahora, no me estaría yendo, estaría desertando», agregó, y predijo que Nissan volverá a ganar dinero en 2010/11 si las condiciones externas se mantienen.
Nissan anotó una pérdida operativa entre enero y marzo de u$s 2.400 millones, contra una ganancia casi similar en 2008.
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