No tiene un plan B. Algunos, más severos, dicen que tampoco tiene plan A, pero lo cierto es que en siete partidos de la era Maradona, el equipo se sintió cómodo cuando tuvo el partido, sea el rival que sea, entre sus manos y si se pone en ventaja antes que el contrario, mejor, si no, sufre, mucho, y probablemente no logre darlo vuelta. Como en Bolivia, cuando se encontró en desventaja, no pudo reponerse y en Quito no hubo excepción.
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Sin cuidarse y hasta desafiando los 2.860 metros de altura quiteños, Argentina se plantó golpe a golpe ante el local y aprovechando en el primer tiempo las ventajas que daba Ecuador a espaldas de sus defensores creó situaciones claras. A los 10 lo perdió Messi, luego de una gran combinación Tevez-Heinze. Aprovechó otras situaciones similares en los espacios vacíos y así fue como llegó la mejor chance argentina de ponerse en ventaja. A los 27 Elizaga le cometió penal a Tevez (¿merecía la roja?) y el ex Boca lo ejecutó como lo hizo siempre, sólo que esta vez el arquero nacido en la Argentina le adivinó la punta y sacó chapa de héroe ecuatoriano. Un golpe de knock out, no sólo por la chance clara de marcar, sino porque golpeó hasta la férrea voluntad de Tevez, que desde ahí hasta que lo reemplazó Bergessio en el complemento aportó poco y nada.
Argentina había sido más que Ecuador, pero de a poco se fue desdibujando y así empezó la segunda mitad. Así y todo, sin renunciar a atacar y sintiendo el peligro de jugadores como Ayoví, Segundo Castillo y Caicedo, la Selección tuvo una buena oportunidad, con el cero todavía en el resultado, por la falta de definición de Gago que desde el punto del penal se la tiró a las manos al arquero. El desgaste del equipo, y el crecimiento ecuatoriano empezó a sellarse por el zurdazo cruzado de Walter Ayoví que se transformó en inatajable para Andújar. 1 a 0 y el desorden y la falta de estrategia volvieron a dar el presente. Diego tiró a la cancha al citado Bergessio, a Verón, a Diego Milito, pero ya no había reservas, ni para pensar, ni para reponerse, ni para intentar una remontada que con el gol de Palacios sobre el final fue una utopía gigante.
La racha continúa, Argentina no gana de visitante por Eliminatorias desde el 16 de octubre del 2007 ante Venezuela por 2 a 0 con goles de Gabriel Milito y Messi, y con Basile sentado en el banco. Casi veinte meses que un equipo que debe clasificarse al Mundial, y que encima se quiere creer candidato, no logra tres puntos fuera de su país. La tabla indica que Argentina está en cuarto lugar, que se ubica dentro de los clasificados pero no nos podemos conformar con eso. Si necesitamos hacer números es porque en otro aspecto estamos mal. En Quito no ligó, pero tampoco mostró una mejora que se espera como el agua.
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