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“No se puede prestar a quien no sincera números de su economía”
Claudio Loser
El ex director del Departamento para el Hemisferio Occidental del FMI se mostró preocupado por la situación fiscal: «Ya no pueden obtener tantos recursos extras a menos que tomen medidas muy extrañas».
Periodista: ¿Qué se puede esperar del nuevo FMI, tal como resurgió después de la Cumbre del G-20?
Claudio Loser: El Fondo hizo su autocrítica, va a prestar más dinero, lo va a prestar más fácil. Pero esto significa que podría prestar fondos a países que se considera que estaban haciendo las cosas razonablemente bien en términos generales, pero que se enfrentaron con la crisis, como Polonia, Colombia o México. Esto no quiere decir que el Fondo es ahora una institución de caridad, es una institución que busca que haya un proceso de estabilización, que está dispuesto a prestarles incluso a países que lanzan paquetes de estímulo, pero que pueden seguir funcionando. Éste es un progreso importante; la Cumbre del G-20 puso al FMI en el centro del sistema. En la Argentina se piensa que el Fondo la necesita porque es un país importante. En este momento, el Fondo está en el centro, y la Argentina necesita más al Fondo de lo que el Fondo necesita a la Argentina.
P.: ¿Cuáles son las posibilidades de que la Argentina acceda a estas nuevas líneas de crédito flexibles?
C.L.: En la Argentina hay toda una serie de problemas y si no se los quiere solucionar, el Fondo no va a dar el dinero. Por eso, la Argentina está en una situación más difícil que otros países. No sorprendería que pronto Uruguay, Perú, hasta Brasil pidan estas líneas y la Argentina se quede en desventaja por esta inadecuada percepción de política, de no reconocer los problemas que existen.
Condiciones
P.: Concretamente, ¿qué condiciones habría que cumplir para conseguir el acceso a los fondos?
C.L.: En primer lugar, un sinceramiento de todas las estadísticas. No se le puede prestar a alguien que no quiere decir lo que está pasando en la economía. En segundo lugar, está el tema de los acreedores, el Club de París y volver a conversar con los holdouts. El tercer aspecto es el ordenamiento de la economía, no se trata de un ajuste fiscal, de cortar gastos, sino de apertura y reconocimiento de errores en términos de política económica.
P.: El Gobierno aún insiste con el discurso combativo y no parece interesado en volver al Fondo.
C.L.: Si la Argentina prefiriera pedir prestado a Venezuela al 12 o 15% anual, si pudiera, en lugar de obtener recursos del Fondo a tasas del 4%, sería una barbaridad. Sería gastar más millones de dólares al año en pago de intereses como costo de una visión cerrada de lo que es el orgullo nacional. Eso es una decisión política y se debe evaluar qué se gana y qué se pierde por no acudir a los organismos internacionales.
P.: ¿Se puede esperar un cambio posterior a las elecciones?
C.L.: Podría ser. Esa ha sido una tradición, aunque cuando fueron las elecciones presidenciales también se habló de un cambio de tono y no ocurrió ese cambio. Ahí la situación económica y fiscal era mucho más favorable, ahora ya no es así. A pesar de sus expresiones combativas, cuando Cristina de Kirchner estuvo en el G-20 se cuidó de los discursos combativos, eso indica que hay un entendimiento de que la situación no es tan buena y de que la Argentina es un país neutral.
P.: ¿Hay riesgo de que no se alcancen a cubrir las necesidades de financiamiento de este año?
C.L.: Con creatividad y los fondos en la ANSES podría funcionar. Pero en la segunda mitad del año empezará a haber problemas, porque ya no pueden obtener tantos recursos extras a menos que tomen medidas muy extrañas.
P.: Descartando una solución creativa o un acuerdo con el FMI, ¿qué otras alternativas podría considerar el Gobierno para fondearse?
C.L.: La Argentina no puede acceder a los mercados internacionales de capital, puede hacer uso de los recursos del BID, de la Corporación Andina de Fomento, quizás un poco del Banco Mundial, pero no es mucho dinero, lamentablemente. No hay demasiado margen.
P.: Además de la deuda, están las medidas contracíclicas que el Gobierno pretende emprender. Con la situación fiscal empeorando, ¿la emisión es una posibilidad?
C.L.: La inflación no desapareció, sigue siendo de las más altas de la región. Por eso, contrariamente a lo que pasa en Europa, Japón, Estados Unidos, donde no hay inflación, la emisión en la Argentina sería agregarle leña al fuego. Para los planes de estímulo, el Gobierno se va a chocar con el límite del déficit fiscal, a menos que decida usar para eso las reservas internacionales.
Entrevista de Cecilia Roslan


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