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“No van a lograr amedrentarme”
A horas de la liberación de Astiz y de otros represores, Sara Rus, dirigente de Madres de Plaza de Mayo, fue ayer homenajeada en la ex ESMA. Detrás, aplaude Néstor Kirchner.
Detonó enojo y sorpresa. Lo segundo es llamativo: hace tiempo, funcionarios de Ministerio de Justicia habían advertido, en un básico 1 más 1, que la resolución que comenzó por beneficiar a presos comunes llegaría, en algún momento, a los enjuiciados por crímenes de lesa humanidad.
Quizá especuló, como Eduardo Luis Duhalde, que no había escenario posible para esa traslación previsible. El argumento del tenor de los hechos que se le imputan a Astiz, Acosta y los demás sugería una lectura que no compartieron los camaristas de la Sala II de Casación.
Una primera interpretación, que quizá sea la base de la apelación que hoy hará la Secretaría de Derechos Humanos, es que por la dimensión de los hechos, y la formación de los implicados, la liberación podría implicar riesgos para la seguridad del Estado.
Este mediodía, Duhalde mostrará las cartas para tratar de que no se efectivice la medida judicial. En simultáneo, un amplio espectro político -el Gobierno, la izquierda, los organismos de DD.HH.- irrumpió masivamente para repudiar la decisión de Casación.
Por la noche, en la ex ESMA, la Presidente tuvo su mención específica. «Es un día de vergüenza para la Argentina y la humanidad y también para nuestro sistema judicial», dijo al tiempo que expresó su confianza, y deseo, en la Justicia corrija el fallo.
Junto a su esposo, Néstor Kirchner, la Presidente encabezó en el Espacio de la Memoria de la ex ESMA la entrega de premios Azucena Villaflor al activista Osvaldo Bayer y a la dirigente de Madres de Plaza de Mayo Sara Rus. De todos modos, el eje fue la orden de liberación.
«Esa persona, a la que no quiero nombrar (por Astiz), fue condenada en Francia, y su captura tiene pedido internacional; sin embargo, aquí lo liberan», volvió sobre los camaristas. Y trazó un vínculo esencial: los imputados están acusados por delitos de lesa humanidad en el centro clandestino de detención que funcionó en la entonces Escuela de Mecánica de la Armada.


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