16 de enero 2009 - 00:00

Noches de moda, joyas, autos y champán

1- Dolores Barreiro, Bernardita Barreiro y Matías Camisani. 2- Cristiano Rattazzi y Alicia Fernández. 3- Germán Neuss y Margareth Henríquez. 4- La Fiesta de Blanco que organizó Chandon siguiendo un ritual brasileño. 5- Geraldine Neumann, Jorge Otamendi, Facundo Pieres y Paula Chávez.
1- Dolores Barreiro, Bernardita Barreiro y Matías Camisani. 2- Cristiano Rattazzi y Alicia Fernández. 3- Germán Neuss y Margareth Henríquez. 4- La Fiesta de Blanco que organizó Chandon siguiendo un ritual brasileño. 5- Geraldine Neumann, Jorge Otamendi, Facundo Pieres y Paula Chávez.
Ya no llama la atención la palidez en los even-tos; el estilo es estar poco bronceado. Los hombres veteranos arrebatados por el sol y vestidos de negro son una especie en extinción. Y mujeres con la piel pergamino, también. No se sabe si esta es una batalla que ganó la salud o la salud está de moda. Lo cierto es que los parámetros cambiaron, y ésta es una ciudad regida por la moda. Los desfiles también; están los masivos, como el clásico de Roberto Giordano, y los más reducidos. Por eso uno de los más atractivos fue el que Carlos di Doménico realizó para una selecta minoría en Beverly Hills, en la casa de Jorge Senra, vicepresidente del Conrad.

Susana Giménez llegó sonriente. La nube de fotógrafos que la sigue a todos lados pare-ce ser una aureola que rodea su cuerpo. Para homenajearla la eligieron la mujer fashion de la fiesta. Ella, con esa capacidad de reírse de sí misma dijo que no lo merecía. Hizo alusión a su peso y a la elegancia de las demás. Tuvo que entregar el premio a la más elegante que salió de una selección de diez mujeres que incluyó a Mónica Parisier, Ana Rusconi, Patricia y Rosella della Giovampaola y Cecilia Bolocco. Ganó Rosella y Susana le entregó el premio. Cuando la mujer de Gustavo Yankelevich subió a recibirlo, la diva le dijo: «¡Pero cómo no va a ser la más elegante si sólo come lechuga y cola de pescado y corre 400 kilómetros por día!».


Colección


La colección de Di Doménico fue elogiada: vestidos largos de seda natural con predominio de magenta, negro, fucsia y violeta. Como excepción, un vestido de animal print que provocó los aplausos de Susana, fanática de Roberto Cavalli. La producción del desfile fue de Lucía Uriburu (quien también hizo la de Giordano, una profesional en esta materia).

Al final, Carlos di Doménico y César Juricich, su socio en la empresa y en la vida, tomados de la mano saludaron desde la pasarela. Después, sucedió algo insólito. Un grupo de mujeres salió disparada a comprar los vestidos en el «backstage», mientras las modelos se cambiaban. Rosella compró tres. El griterío hizo recordar a una liquidación de Nueva York. ¿No son tiempos de crisis?

En estas playas también se ven botas dignas del frío de Nueva York. En la fiesta de Chandon, Une Nuit en Cote d' Ivoire, la mejor, de lejos, fue Cecilia Bolocco, que se mostró como abanderada de la moda corsario, con botas negras de charol muy altas diseñadas por Giuseppe Zanotti. El resto del atuendo respetó la consigna de ir de blanco. Ella agregó transparencias.

Cecilia estaba contenta por el éxito en el des-file de Giordano, de su colección inspirada en Marruecos con los colores del desierto, y en la fuerza del cemento de Manhattan. Cerca de Cecilia se la vio a Paula Marzotto, de la familia propietaria del imperio Valentino.


Fiesta


La fiesta fue la más convocante de la temporada; los que no tenían invitación saturaban de llamados a cualquiera que tuviera alguna relación con los organizadores. Vicky Holmberg (Lodge Alicurá, Bariloche), hermana de Mónica (encargada de la convocatoria), tuvo que apagar su celu a pedido de sus hijas.

La consigna de la fiesta era de blanco con un couch africano. Estaban Cristiano Rattazzi y Alicia Fernández; Pablo Roemmers y su mujer; el banquero Guillermo Laraigné y Julia; Alejandro Roemmers, feliz con el éxito de su libro «El regreso del Principito»; Miriam Bunin tomando imágenes para su programa «Con estilo»; Daniel Hadad; la concertista de piano Marcela Roggeri y su marido Philip; un banquero francés que opera en Londres; Pampita y Benjamín Vicuña.

Margareth Enríquez, presidenta de Chandon, mezclaba tristezas y alegrías porque pocos días después partía a asumir su destino en la Maison Krug en París. «El mundo salva al mundo -les decía a los invitados-; esta fiesta demuestra que a la crisis se la combate con confianza. Si se dejan de lado los miedos y resucita el consumo, se acaba la crisis».

Muy cerca asentía Franco Macri, acompa-ñado de Nuria Quintela; y Manuel Antelo junto a su mujer, Inés Peralta Ramos; Roberto Devorik, de Ralph Lauren; Juan Pons y Evangelina Bomparola; Juan Santa Cruz; Delfinita Blaquier y Nacho Figueras; y el presidente de Chandon Brasil y de la región, Davide Marcovitch.


Iemanjá


Maggie convocó a todos a ir al mar. Una asistente llevaba una canasta de agapanthus blancos traídos de Montevideo por Gloria César, quien ambientó Setai en estilo africano con fanales, lámparas y velas. Al color central, el blanco, se le agregaron detalles naranja, terracota, ocre, amarillo y marrón. La idea fue revivir el rito de Iemanjá, la diosa del mar, e hizo recordar las ceremonias umbanda brasileñas, que en realidad se hacen los 31 de diciembre o los 22 de enero, pero a nadie le interesó que fuera martes 6 de enero. Todos arrojaban flores y pedían sus deseos. El menú fue supervisado por Jean Paul Bondeaux.

La moda también se vio en el sorprendente cóctel de Tiffany convocado por Alejandro Raineri. Graciela Alfano, dorada de los zapatos al pelo, fue la que más inquietó a los fotógrafos. También se presentó el Mercedes-Benz GLK y se aguarda la fiesta de Fiat. Hay una caravana de gente esperando que la inviten.

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