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‘‘Nos cuesta’’, dice la diputada que recluta los votos para las leyes K
Patricia Fadel
Patricia Fadel: El Legislativo no ha dejado de trabajar nunca. Pero este año tuvimos leyes que impactaron mucho más en la sociedad. Fue un año intenso, en el cual un país que venía creciendo equilibradamente entra en el desequilibrio por la crisis internacional, no buscada por nosotros, y esto también impacta en el Congreso. La Presidenta dijo que iba a dar mayor institucionalidad a su gestión, y hoy es el Congreso quien determina a través de las leyes la política que nos manda el Ejecutivo, que no ha recurrido a decretos.
P.: ¿La iniciativa de las leyes la tuvo siempre el Ejecutivo?
P.F.: La iniciativa está siempre en el Ejecutivo porque es quien gobierna. Nuestro bloque trabaja sobre una política del Gobierno nacional y es el brazo del Ejecutivo en el Legislativo. Cada ley hay que consensuarla con el Gobierno, para que esté el Presupuesto, porque es éste quien determina el equilibrio de las cuentas.
P.: ¿No ha hecho el oficialismo abuso de su mayoría, negándose a cualquier cambio en los proyectos?
P.F.: Varios proyectos enviados por el Ejecutivo han tenido modificaciones. Pero éstas también son consensuadas con el Ejecutivo porque si la señora presidenta manda una ley y nosotros queremos modificarla, tenemos que conversarlo con el Ejecutivo. Por otra parte, somos un bloque de 118 diputados y para tener mayoría hacen falta 129. Para eso necesitamos a nuestros aliados; no tenemos mayoría propia. Eso de que imponemos la mayoría es un cuentito de la oposición para demonizar al Congreso. Bien que nos cuesta en cada sesión conseguir el quórum y sancionar una ley.
P.: ¿Julio Cobos le hizo daño a la gestión de Cristina?
P.F.: Lo que dijo el martes -que si él no hubiese votado así, nos teníamos que ir- no es bueno institucionalmente. Con lo que nos ha costado preservar esta democracia, me parece una falta de responsabilidad. El vicepresidente tiene que actuar en conjunto con la Presidenta. Una fórmula comparte todas las situaciones de un Gobierno, las cosas buenas y los errores, los aciertos y desaciertos, y si tenía diferencias, debió habérselas planteado a la Presidenta porque él siempre tuvo buena relación con Kirchner y Cristina.
P.: ¿Había diálogo con él? ¿No fue ignorado Cobos antes del voto no positivo?
P.F.: No quiero despreciar la figura de un vicepresidente, pero en general es un senador calificado, que lleva adelante el funcionamiento del Senado. Creo que sí había diálogo, incluso fue Cobos quien logró romper el radicalismo en dos y hacer la Concertación.
P.: ¿Hay diferencias entre la gestión de Néstor y la de Cristina?
P.: Esta gestión es la continuidad de un Gobierno que sentó las bases de una Argentina que empezó a crecer a partir de una gran crisis. Es una continuación de ese Gobierno con una impronta diferente. A Cristina la considero una mujer muy inteligente, con una enorme capacidad de aprendizaje, porque de lo que habla sabe, no necesita leer. Creo que ella trabaja más con sus ministros, escucha un poco más.
P.: ¿No hay doble comando?
P.F.: En todo matrimonio que trabaja en política, existe la consulta permanente, de uno a otro, le pasó a Perón con Evita. Me parece que hay una conjunción de trabajo y de ideas. La que está conduciendo hoy es Cristina, pero ella consulta permanentemente con su esposo, que además ha tenido la experiencia de ser presidente, y es lógico que así lo haga porque comparte un ideal político con él desde su juventud. No hay doble comando. Él tuvo la conducción durante un tiempo y también la consultaba mucho a ella seguramente. Ahora es a la inversa. Yo los veo pares, él con una mayor experiencia porque ya fue presidente, pero pares.
P.: Cristina dice que todo le cuesta más por ser mujer. ¿Les pasa lo mismo a las legisladoras?
P.F.: Nos observan más. Hemos conseguido muchas cosas, no sólo en la política, sino en todos los campos, profesional, empresarial. Ha habido un avance interesante de la mujer, ocupando cargos que antes no tenía. Pero de igual modo la mujer tiene que seguir demostrando doble capacidad. Nos pasa en todos los ámbitos. Una debe esforzarse tres veces más que los hombres para ser reconocida.

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