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Nos perdimos buen bocado

Claro que siempre es mucho mejor que, en ausencia, los colegas desarrollen una rueda bien positiva y no a la inversa, porque queda una estela importante y una idea de «atraso» que puede resultar el gran estímulo para el arranque de la última sesión semanal en Buenos Aires. Y donde se intentó que el Merval se ponga al día, de acuerdo con la diferencia realizada por los demás en estas dos primeras ruedas.
Si el remate del exterior luce con nuevo signo positivo, podría armarse así una rueda «cantada» en nuestro recinto. Y con un muy ostensible retener de la oferta, a sabiendas de que los precios poseen buena chance de evolucionar.
Lo contrario, si es que se arranca con desmejoras en el exterior, genera una confusión de los que van en procura de corregir el descalce previo con los que ya ven nuevos temores por una recaída. Todo esto coloca un marco de gran expectativa y con los índices bien tensos, guardando la íntima sensación de que puede haber un salto optimista en este arranque de abril, donde «no vinimos» todavía a participar.
En derredor, y en lo local, nada luce distinto y escasean las señales motivantes. Pero tal como está la cuestión, la dependencia del Merval es casi absoluta de lo externo. Y la Bolsa, puso el plato.

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