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Novela de Saramago vuelve a inspirar una coproducción
Jake Gyllenhaal en el rodaje de «An Enemy», adaptación de la novela «El hombre duplicado», de José Saramago.
Villeneuve sacudió el cine internacional con «Incendies» y ahora ha concebido, para su próximo film (coproducción entre Canadá y España), el doble papel creado por Saramago para «El hombre duplicado». «Es sin duda una de las películas más complejas y extrañas que he hecho en mi vida, incluida Donnie Darko. Es un viaje fascinante en la historia, de un mundo que sólo Saramago es capaz de reflejar», expresó Gyllenhaal este fin de semana en Madrid, durante la presentación de su film más reciente, «End Of Watch» («Sin tregua»).
La novela de Saramago gira en torno de uno de los temas clave de la literatura universal, que alcanzó mayor grado desarrollo durante el siglo XXI, en especial durante el Romanticismo: el doble. En la trama, un profesor de historia concurre a ver una película que le ha recomendado un colega, y en el cine descubre que el actor que encarna al protagonista es exactamente su réplica. Desde entonces, se propone día y noche reunirse con su «sosías», hasta que ese encuentro se produce, y de forma bastante ominosa. «Es una reflexión sobre la condición humana, y también sobre el alma criminal», dijo el actor. «El film reflejará, indirectamente, el alma de un asesino como la concibió también Fedor Dostoievsky, quien a su vez había influido a Saramago en la construcción de su novela».
En cuanto a «End of Watch», allí Gyllenhaal interpreta a Brian Taylor, un policía simplón con el latino Michael Peña como compañero de patrulla. Ambos de forma «brutal, casi animal», dice el actor, arriesgan tanto su vida como la ética profesional. «Hay un mundo dentro del coche policial, en el que los vemos llevarse estupendamente, dos personas que dialogan, que hablan y se ríen todo el rato, a los que es imposible no tomarles simpatía como espectador. Pero luego, salen del coche y la barrera entre su trabajo y la brutalidad está continuamente en cuestión, y el espectador se enfrenta a ese contraste, a saber si puede seguir queriendo a esos personajes o no», explica Gyllenhaal.
«Los personajes hay veces que se comportan como auténticos héroes y a veces cometen abusos. Me temo -dice- que esa es la realidad del mundo, no la del típico policía inmoral y corrupto. Es una realidad compleja y multidireccional, y por eso me gusta esta película y la manera en la que David Ayer la ha realizado».
«End of Watch» destaca esa «manera» que despliega David Ayer, un especialista en el nuevo realismo callejero metropolitano estadounidense, de utilizar una cámara doméstica para retratar el trabajo de los dos policías, prácticamente como si fuera un «reality show». «Teníamos que ser muy meticulosos en nuestra investigación y en nuestro trabajo. En la pantalla se ve como algo televisivo, casi improvisado, pero lo irónico es que nos tomó mucho tiempo hacerlo. Fue un trabajo muy elaborado, y teníamos que ver los personajes con 360 grados, y de la misma manera el mundo», asegura Gyllenhaal, cuyo exótico apellido se remonta a la aristocracia sueca. El oficio al que se dedicaron sus padres -director él, guionista y productora ella- y su hermana, la también actriz Maggie Gyllenhaal.
Gyllenhaal en 1991, con solo 11 años, en «City Slickers». Su descubrimiento llegó con el film de culto «Donnie Darko» y su consagración fue «Secreto en la montaña», el western gay de Ang Lee con la que optó al Oscar.
«End of Watch» también describe el enriquecimiento de las culturas en Estados Unidos, a pesar de mostrar también su lado más violento, a través del enfrentamiento entre las bandas latinas y las afroamericanas. «Para cualquier habitante de Los Angeles, la cultura latina está más que presente. Y, pese a la violencia que desatan en la película, también se muestra la verdadera amistad entre los protagonistas, cómo entre ellos se hacen bromas sobre racismo», dice.


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