Novelesco asesor fue detenido por espiar en Economía

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En el Ministerio de Economía algunas cosas se arreglan por arriba del escritorio y otras por debajo. La Policía arrestó el viernes pasado a un asesor legislativo, escondido debajo del escritorio del despacho del subsecretario de Presupuesto, Raúl Rigo, quien tiene cita en el Congreso el jueves próximo para debatir sobre el DNU que habilitó el uso de las reservas del Banco Central.

Roberto Larosa habría sido encontrado además con el kit más básico de espionaje: un portafolio con una lupa, una toalla, una corbata y dos linternas. La denuncia de la intrusión quedó radicada en el juzgado federal de Claudio Bonadío, quien el domingo pasado habilitó la feria para indagarlo. Poco más se sabe de las explicaciones del intruso ante la Justicia, ya que en Comodoro Py se blindaron en un llamativo hermetismo sobre el caso. Por el momento, se intenta determinar si fue un intento de robo o un caso de espionaje; se sabe sólo que Larosa argumentó que se había equivocado de oficina. No de edificio.

El personaje ingresó al Palacio de Hacienda el viernes pasado a última hora de la tarde y fue detectado por las cámaras de seguridad cuando el edificio ya estaba vacío. Se habría hecho pasar por periodista en la mesa de entradas y asegurado que iba a una oficina a la que nunca llegó.

Larosa fue descubierto en el cuarto piso en el despacho del titular de la Subsecretaría de Presupuesto, adonde ingresó sin forzar la puerta. La trama se enredó de política al confirmarse que el intruso trabaja como asesor del diputado de Proyecto Sur, Claudio Lozano, y del senador del ARI de Tierra del Fuego, José Carlos Martínez. En el Congreso se precisó desde el entorno que Larosa, de 50 años, es un economista de la CTA que colabora en temas de su especialidad.

Más allá de la desmentida y las denuncias de una supuesta operación fabricada contra Larosa, el sigilo con el que las autoridades se manejan indica que se trata de un caso con serias repercusiones. Se sabe que en el Congreso existe un elenco de supuestos asesores que en realidad pertenecen a organismos de inteligencia que tienen como destino los despachos de algunos legisladores. No hace mucho, se generó un escándalo en el Círculo de Cronistas Parlamentarios al descubrir que Roberto Álvarez, oficial del batallón 601 de Inteligencia, se había hecho pasar por cronista durante años.

En los pasillos del Ministerio admiten que Larosa es un viejo conocido en el edificio de Hipólito Yrigoyen 250. El asesor se dedica a ofrecer información interna del Ministerio a consultoras y empresas del rubro. Sólo alguien que es conocido en Economía, puede ingresar a esa hora y saber cómo moverse en ese laberinto de oficinas y papeles. Sería imposible que Larosa encontrara algo en el despacho de Rigo, sin conocer bien las aguas en las que se movía.

El actual asesor de Lozano y Martínez fue antes un contratado en el Gobierno de la Ciudad, durante las gestiones de Aníbal Ibarra y Jorge Telerman.

El arresto en Economía del viernes pasado no tendrá la estridencia de imputaciones como la de la ex ministra de Educación de Carlos Menem, Susana Decibe -quien acusó en 1998 a su antecesor, Antonio Salonia, de permitir que se ejerciera la prostitución en los pasillos del Palacio Pizzurno-, pero sí rodea de rumores, sospechas y acusaciones la discusión sobre el uso de reservas del BCRA que el jueves que viene comenzará en el Senado.

Lozano fue uno de los diputados que se opuso al DNU de Cristina de Kirchner que creó el Fondo de Desendeudamiento y cuestionó la operación de canje con los bonistas, por la participación de firmas consultoras. El legislador reclamó un pedido de informe al Poder Ejecutivo para que aclare ese asunto y por eso desde su entorno insistían ayer en una supuesta operación para desacreditar al diputado. En los próximos días, Bonadío deberá definir si excarcela o no a Larosa -que hasta el momento está imputado por presunto robo calificado- y esta decisión aclarará un poco las dimensiones de lo que puede llegar a ser un nuevo escándalo de espionaje.      

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