17 de junio 2022 - 00:00

Nuevo esquema de financiación de importaciones automotrices será voluntario (lo aprobó el Central)

El directorio del Banco Central aprobó ayer un acuerdo alcanzado con las empresas automotrices que permitió destrabar el conflicto generado por la falta de dólares para importar insumos. Las terminales y sus proveedoras participarán de un esquema de financiamiento de importaciones, con el que se pretende avanzar en la recuperación del crédito comercial externo afectado durante la pandemia y disminuir la presión sobre las reservas que ejercen las compras al exterior. La medida había sido adelantada por Ámbito semanas atrás.

Con el nuevo esquema, las terminales, que tienen mayor facilidad de acceso a líneas de financiamiento, podrán aplicarlo a las importaciones de sus proveedores directos y estos a la vez reasignar en parte a uno o más de sus propios proveedores.

La intención oficial es que con este mecanismo, denominado “Certificación asociada a la financiación de la importación de bienes necesarios para la producción en el país de automotores y/o autopartes”, el sector pueda cumplir con el requisito de financiamiento (a 180 días o más) del excedente de importación de 5% sobre las operaciones de 2021 o de 70% sobre las de 2020, que estipuló el BCRA en marzo.

En un comunicado, la entidad que preside Miguel Pesce señaló que esa regulación permitió recuperar “más de u$s1.800 millones en crédito comercial, de los aproximadamente u$s4.000 millones que se redujo como efecto de las alteraciones en el comercio exterior derivadas de la crisis por la pandemia de covid- 19”. El objetivo es que ese guarismo siga creciendo para ayudar a descomprimir la demanda divisas para pagos de importaciones en efectivo, uno de los factores que dificulta la acumulación de reservas.

Ante la falta de un acuerdo general que implicara un cumplimiento obligatorio, la novedad es que el sistema finalmente será de uso voluntario para cada empresa. De esta manera, se pudo destrabar la discusión que imperaba desde hace varias semanas y que chocaba con las distintas posiciones que tenía cada automotriz ante la complejidad de implementar la norma.

El apuro del Central por encontrar una solución se debió a que desde hace varias semanas los autopartistas no están importando con normalidad y están trabajando con sus stocks de insumos. De no reanudarse el flujo de compras en el exterior, el abastecimiento a las automotrices estaba en riesgo.

El origen de este conflicto se centra en que el Banco Central no tiene las reservas suficientes para atender la demanda de dólares que provocan, tanto las automotrices como los autopartistas, para importar 0 km e insumos y esto pone en peligro la producción del sector. Por este motivo, desde las oficinas de Miguel Pesce, plantearon la necesidad de implementar un mecanismo que alivie a las arcas del Central.

La propuesta oficial fue que las automotrices postergaran el pedido de dólares para la importación de autos terminados y que esas divisas fueran destinadas a la mayor importación de insumos que requieren los autopartistas. En ese contexto, las terminales multinacionales tienen que postergar los pagos de sus importaciones de 0 km que realizan a sus casas matrices y refinanciar esos compromisos. Así, las empresas le podrán realizar un “préstamo” al Estado para que esos dólares fueran a las importaciones de los autopartistas.

La forma de implementación de este mecanismo es muy compleja e impidió que se llegara a un acuerdo con anterioridad que conformara a todos. Por este motivo, será de aplicación voluntaria.