2 de enero 2009 - 00:00

Nuevo exilio, otra estrategia

Cuba sobrevive a pesar del embargo impuesto por Washington en 1962, un regalo en bandeja para Fidel Castro, que encontró en el bloqueo la excusa para culpar al imperialismo del fracaso del sistema y del pésimo manejo de la economía. Hoy, mientras lentamente la isla avanza hacia la apertura inaugurada por la presidencia de Raúl Castro, también fuera de ella algo se ha modificado: la actitud de los exilados.
«No podemos seguir viendo el futuro de Cuba a través de los ojos de los que no conocen la Cuba actual», dice el cubano-norteamericano José Manuel Pallí, fundador de una ONG, en una entrevista telefónica para este diario. Radicado en Miami y con acento bien porteño -de niño, llegó a Buenos Aires en los 60, y en los 80 revalidó su título argentino de abogado en EE.UU.-, Pallí cree que hay que sacar el tema Cuba de la agenda de política doméstica estadounidense, porque los intereses en Washington constituyen un «obstáculo insalvable».
«Sólo habrá cambios si interactuamos con los cubanos de la isla», agrega. Por eso es que este jurista, especialista en derecho notarial, en 2001 fundó el United States-Cuba Legal Forum, un organismo que busca conocer e interactuar con el ordenamiento jurídico cubano. Con el Forum visitó tres veces la isla entre los años 2002 y 2003 y organizó el primer seminario de abogados norteamericanos y cubanos en La Habana, desde la llegada de Raúl Castro al poder.
La postura de Pallí difiere de la de gran parte de la comunidad cubana en EE.UU., que cree que una vez que la isla se abra al mundo, habrá que empezar de cero, imponiendo los sistemas occidentales, incluidos los jurídicos. «Nuestro Forum tiene más aceptación en Cuba que en Miami, donde nos acusan de vendidos, de comunistas», se queja. «Con la excusa de que para levantar el embargo se tienen que dar condiciones especiales de diálogo, siempre nos quedamos en lo mismo, en un statu quo de doble anquilosamiento».
Cambio
Otro de los que piden que el cambio de Cuba sea generado desde la isla es el cada vez más influyente Cuba Study Group (CSG). Esta ONG nació en 2001, después del episodio del balsero Elian González. Creada por un grupo de empresarios cubano-norteamericanos más jóvenes que la «vieja guardia» de los Mas Canosa, se define por el «no al aislamiento de Cuba» y tiene constituido un fondo empresarial cubano de u$s 300 millones, para financiar a pymes de la isla. El CSG pertenece al recién creado Consenso Cubano, una supraorganización que reúne a una veintena de nuevos foros y ONG pro cubanos.
«Creemos que los protagonistas del cambio serán los propios cubanos dentro de la isla y por eso apoyamos las opciones generadas desde la sociedad civil o las propuestas por los que están actualmente en el poder, además de buscarles apoyo internacional para facilitar esos procesos», dice Tomas Bilbao, directivo de CSG. Con 30 años, nacido en Venezuela de madre santafesina y padre cubano, Bilbao no conoce la isla, aunque sí los vericuetos de Washington por haber trabajado con el senador Mel Martínez (Florida, republicano).
«Hay cambios profundos en la decisiva comunidad cubana de Florida respecto de la apertura», señala Bilbao desde EE.UU. a Ambito Financiero. De acuerdo con una encuesta encargada por CSG a principios de diciembre a la Universidad de Florida, la opinión de los cubano-norteamericanos no es monolítica: el 65% de ellos cree que el embargo no es una medida positiva, una gran mayoría considera que hay que hablar con el régimen y también una gran parte de ellos está en contra de las restricciones al envío de dinero y de viajes.
Para Tomas Bilbao, «llegó la hora del cambio y de lo racional». «Si todos los empresarios cubano-norteamericanos que todavía promueven la línea dura y pasional en Washington hubieran manejado sus empresas como EE.UU. manejó su política exterior hacia Cuba, todos ellos hoy estarían en bancarrota», sentencia.

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