27 de febrero 2015 - 00:00

Nuevo gabinete fuerza cambio en elenco K de la Magistratura

Julián Álvarez y Ricardo Lorenzetti
Julián Álvarez y Ricardo Lorenzetti
 Los cambios en el gabinete confirmados ayer tendrán relación directa con los próximos avatares de la Magistratura y con los desafíos que allí enfrenta el kirchnerismo. Eduardo de Pedro, que ahora se desempeñará en la Secretaría General de la Presidencia, deja un asiento libre en el bloque de consejeros oficialistas y, lo que es más importante, una vacante en la presidencia de la Comisión de Selección de magistrados que dicho signo político controla y que es de importancia vital por los concursos que allí tramitan, especialmente el que tiene por destino cubrir cuatro vacantes de la Casación Penal federal.

A partir de hoy se iniciarán una serie de contactos para definir el reemplazo de De Pedro, que debe provenir del bloque oficialista de la Cámara de Diputados. Anoche en Balcarce 50 se daba por descontado que ese lugar será ocupado por un legislador cercano al kirchnerismo juvenil, probablemente proveniente del interior.

La salida de De Pedro del cuerpo colegiado es una señal que supera el mero cambio de elenco. Durante todo el año pasado el diputado instaló un estilo más abierto que el de sus antecesores y con un enfoque más ubicado sobre los resultados (en su caso, ejecutar concursos de jueces para girar ternas al Ejecutivo) que en la participación de rencillas testimoniales.

A diferencia de Carlos "Cuto" Moreno, Diana Conti o el explosivo Carlos Kunkel, De Pedro se caracterizó más por escuchar que por la verborragia destilada en plenarios que por momentos resultan soporíferos.

Su táctica fue lograr acuerdos con la oposición en aquellos concursos para destinos poco codiciados, pero en los cuales urgía designar jueces. Ese giro, sin embargo, no fue suficiente para cubrir espacios que son clave para el poder político: ningún concurso de peso específico ha avanzado en los últimos meses y el único "triunfo", que era la designación de Laureano Durán como juez electoral subrogante en la provincia de Buenos Aires, ahora está en suspenso luego de un fallo rutilante de la Cámara Federal de dicha jurisdicción y que ahora espera por el pronunciamiento final de la Corte Suprema.

En las últimas semanas fue el hombre más decisivo del Gobierno en la Magistratura y se conoce en el Consejo que antes de cada plenario compartía un encuentro reservado en la presidencia del organismo con la camarista Gabriela Vázquez.

Es en esos ambientes, dominados por la quietud y sobre todo por la discreción, es donde el ahora secretario de la Presidencia mejor se desempeña, algo que se valora en las tertulias del atardecer en Olivos, pero también en sus incursiones con destino a La Plata.

Ayer por la noche, en el bloque opositor de la Magistratura era inevitable establecer una conexión entre la decisión de Daniel Rafecas de desestimar la denuncia de Alberto Nisman contra Cristina de Kirchner y el "pase" de De Pedro a Balcarce 50.

Deducción que se sustenta en los expedientes que acumula Rafecas en la Comisión de Disciplina, que también controla el kirchnerismo y donde reporta el secretario de Justicia, Julián Álvarez, alter ego de De Pedro y enlace del oficialismo en la siempre compleja relación con Ricardo Lorenzetti.

El reglamento del Consejo establece que el reemplazo de De Pedro debería presidir la Comisión de Selección, modificación que luego debería validarse en el plenario donde el kirchnerismo tiene la mayoría simple que lo habilita a ratificar al nuevo titular de la comisión.


En ese ámbito es donde se darán las próximas contiendas porque para lograr que avancen los concursos más trascendentes se precisan nueve votos que ahora el Gobierno no tiene y que los consejeros de la oposición están muy renuentes a conceder. Así ha ganado puntos la idea de que si las cuatro vacantes de la Casación federal no son decididas por la oposición, lo mejor será que la decisión quede para el próximo presidente.

El inicio del raid electoral implicará para ambos bloques de la Magistratura un desafío y una oportunidad porque los representantes del estamento político deberán dedicarse a una campaña que ya se avecina ardua. Esto complica la agenda para organizar plenarios y comisiones en el Consejo, pero llegado el caso podría favorecer a alguno de los dos bloques si se considera que los 2/3 que deciden las ternas se formulan a partir de los presentes.