Detroit (Reuters) - Luego de que las más importantes compañías automotrices de Estados Unidos presentaran al Congreso sus proyectos de saneamiento y reclamaran una inmediata inyección de dinero para subsistir, el presidente electo Barack Obama, dijo que los planes de reestructuración expuestos son «más serios». Pero, destacó que cualquier rescate debe sustentarse en «evaluaciones realistas» sobre cómo evolucionará el mercado y sobre los medios necesarios para que esas empresas sean viables en el largo plazo.
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En la conferencia de prensa en la cual nombró a su antiguo rival Bill Richardson como secretario de Comercio, Obama afirmó que «el Congreso estuvo en lo correcto al pedir un plan de reestructuración más detallado antes de debatir un rescate financiero a General Motors, Ford y Chrysler». «Parece, de acuerdo a los reportes, que esta vez hemos visto que los ejecutivos de estas automotrices están presentando planes más serios», sostuvo.
Luego, prefirió esperar hastaque finalicen las audiencias en el Congreso de los jefes de las fábricas, que se llevarán a cabo hoy y mañana.
Las tres automotrices dijeron el martes que necesitaban nuevas concesiones sindicales en los planes de reestructuración que presentaron al Congreso. Por eso, el presidente de Trabajadores Automotores Unidos (UAW, por su sigla en inglés), Ron Gettelfinger, indicó que el gremio cedería su protección de seguridad de empleo y revisaría un histórico fideicomiso de salud para jubilados, en un gesto para ayudarlas a conseguir la millonaria asistencia estatal que solicitan.
Gettelfinger manifestó en una rueda de prensa que estas medidas eran «las que responsablemente hay que hacer», y que el sindicato está actualmente en discusiones con las empresas para revisar los contratos colectivos firmados en 2007 con GM, Chrysler y Ford.
Por otra parte, la portavoz de la Casa Blanca, Dana Perino, señaló ante la prensa, que las autoridades estaban comenzando a analizar los planes de reestructuración presentados por las automotrices, pero que aún es demasiado pronto para decir cuál será la respuesta.
No obstante, Nancy Pelosi, líder de la Cámara de Representantes, sí se animó a tomar posición y adelantó que aprobará el rescate de las automotrices locales.
«Está bastante claro que la bancarrota no es una opción», consideró.
Las automotrices de Detroit exhortaron el martes al Congreso a autorizar u$s 34.000 millones en préstamos y líneas de crédito, superando ampliamente los u$s 25.000 millones que no lograron obtener en noviembre, cuando los legisladores exigieron que las compañías mostraran planes demostrando que podían ser viables. El nuevo pedido se presentó el mismo día en que GM, Chrysler y Ford reportaron una caída en sus ventas combinadas en Estados Unidos de casi 40% en noviembre y advirtieron que el mayor mercado mundial de vehículos mostraba señales de que caerá aún más en 2009.
GM pidió al gobierno u$s 18.000 millones, de los que necesitará u$s 4.000 millones con urgencia para pagar sus cuentas antes del final de diciembre. Ford solicitó una línea de crédito de u$s 9.000 millones y subrayó que con la reestructuración volvería a ser rentable para 2011. Chrysler, la menor y más vulnerable de las automotrices de Detroit, demandó u$s 7.000 millones para fin de este mes, argumentando que sin esa ayuda podría quedarse sin dinero a comienzos de 2009.
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