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Obama acordó con los republicanos y puso furiosos a demócratas
El mandatario anunció la noche del lunes un principio de acuerdo para la extensión por dos años de los recortes tributarios aprobados durante la presidencia de George W. Bush y la ampliación por 13 meses de los beneficios de desempleo.
El pacto incluye asimismo la prolongación de la quita de impuestos para familias que ganan más de u$s 250.000 al año, una concesión política que ayer le valió fuertes críticas desde el oficialismo.
Los republicanos, con el argumento de que los más ricos son también los que más empleo generan, exigieron con dureza la inclusión de las rentas altas, con la amenaza de no aprobar ninguna otra medida legislativa.
«Mi tarea es asegurarme de que decenas de millones de trabajadores no sufran una reducción de su salario el 1 de enero sólo por el hecho de que aquí, en Washington, los políticos estemos más interesados en apuntarnos un tanto», afirmó Obama, en una conferencia de prensa. «Este paquete ayudará a fortalecer la economía», insistió Obama, pese a su prédica durante meses en sentido contrario.
Ante el torrente de críticas de los demócratas, el mandatario insistió en que prolongar la batalla política «es una mala opción» y que su responsabilidad como presidente es «hacer lo que es correcto para el pueblo estadounidense».
Poco antes, la mayoría de los líderes demócratas del Congreso había expresado recelo sobre el acuerdo, lo que augura una difícil batalla para su aprobación en el Congreso. Aún se desconoce la postura firme de cada legislador oficialista respecto del acuerdo, pero para su aprobación en el Senado se necesitarían además de los 46 votos republicanos aparentemente asegurados, 14 demócratas (60 en total).
La actual presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, afirmó que las cláusulas republicanas en el acuerdo aumentarán el déficit y ayudarán a los ricos sin promover la creación de nuevos puestos de trabajo. «Las exigencias republicanas proveerían recortes tributarios a los millonarios y multimillonarios, no crearán empleos e incrementarán el déficit. Para agravar las cosas, la propuesta sobre los recortes tributarios al patrimonio sólo ayudará a 39.000 de las familias más ricas de EE.UU., y añadirá unos 25.000 millones de dólares al déficit», se quejó Pelosi, representante del ala de centroizquierda de los demócratas.
Es un argumento que repitieron otros oficialistas, como el líder de la mayoría de la Cámara baja, Steny Hoyer, quien ayer afirmó que no existe «un consenso o acuerdo» sobre el espinoso tema y que considera «inapropiado» dar recortes tributarios a quienes cuentan con mayores ingresos.
Pelosi dejó claro que los demócratas continuarán las negociaciones con el presidente Obama porque la prioridad, a su juicio, debe ser ayudar a la clase media y a los desempleados.
Hoyer destacó que, por ahora, los demócratas prefieren que sea el Senado el que inicie el proceso de debate y votación de la extensión de los recortes tributarios, que vencen el próximo 31 de diciembre.
Según los demócratas, el abultado déficit del país no se puede permitir la reducción impositiva de los contribuyentes más acaudalados, y que representarían cerca u$s 700.000 millones de dólares en los próximos 10 años. Por ello, el oficialismo quería extender los recortes de impuestos sólo para la clase media, pero dejar que la tasa impositiva aumentase para los más adinerados. Esos u$s 700.000 millones son poco menos que el billón que supone para la próxima década la resistida reforma sanitaria para sumar a 32 millones de estadounidenses al sistema de salud, una cifra considerada inaceptable para los republicanos.
Agencias EFE y Reuters


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