11 de junio 2015 - 00:00

Obama, sin brújula: 450 soldados más a Irak

 Washington - Estados Unidos decidió reforzar su presencia militar en Medio Oriente para combatir al Estado Islámico (EI) y evitar que la organización yihadista continúe expandiendo su califato. Para eso, el presidente Barack Obama autorizó el envío de hasta 450 soldados más a Irak para entrenar y asesorar a las fuerzas de seguridad de ese país, anunció ayer la Casa Blanca.

Estos militares adicionales "no actuarán en combates" y se unirán a "los 3.100 soldados estadounidenses ya desplegados en Irak", explicó en un comunicado el portavoz de la Casa Blanca, Josh Earnest.

De acuerdo con el portavoz de Obama, el objetivo de este nuevo contingente será "entrenar, asesorar y ayudar" a las fuerzas iraquíes en una base en el este de la provincia de Al Anbar.

Así, Estados Unidos busca ayudar a los iraquíes a recuperar el control de la estratégica ciudad de Ramadi, capital de esa provincia y en manos de los yihadistas desde mediados de mayo.

Según la Casa Blanca, este nuevo esfuerzo "complementará la tarea que ya realizan EE.UU. y sus aliados en la coalición internacional contra el EI en otros cuatro centros de entrenamiento en Irak, donde ya fueron capacitados más de 9.000 soldados locales y otros 3.000 están actualmente en formación.

Earnest indicó que Obama tomó la decisión de autorizar un envío adicional de tropas "a petición" del primer ministro iraquí, Haider al Abadi, con quien se reunió el lunes en Alemania en el marco de la cumbre del Grupo de los 7, y por recomendación del Pentágono y los altos mandos militares de EE.UU.

La autorización del presidente contempla, además, la "entrega expedita de equipos esenciales y material" a las fuerzas iraquíes, incluyendo a las milicias tribales, en coordinación con el Gobierno de ese país.

Tras su encuentro con Al Ababi, Obama prometió que EE.UU. aumentaría "la capacitación y asistencia" a las fuerzas iraquíes que luchan contra los yihadistas.

Obama también reconoció desde Alemania que su Gobierno todavía no había desarrollado una "estrategia completa" para entrenar a las fuerzas iraquíes en su combate contra los extremistas, lo que le valió duras críticas de legisladores y aspirantes republicanos a la Casa Blanca. Es que la sensación de peligro es muy grande en Washignton, donde el propio Gobierno admite que derrotar a los yihadistas en Irak llevará "de tres a cinco años".

Varios republicanos, entre ellos el senador y excandidato presidencial John McCain, apoyan el envío de tropas de combate a Irak, algo que Obama sigue rechazando tras diez meses de bombardeos aéreos de la coalición internacional contra los yihadistas.

Esa estrategia de limitar la intervención aliada a ataques aéreos ha sido calificada como un "fracaso" por las autoridades iraquíes y por observadores independientes, quienes notaron que no impidió que el EI se apoderara de vastas zonas de Irak y Siria, dando unidad territorial a su autoproclamado califato.

Agencias EFE, AFP y ANSA, y Ámbito Financiero

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