3 de agosto 2011 - 00:00

Obama consiguió la ley para no caer en default

El presidente Barack Obama anuncia que promulgó el plan aprobado en el Congreso para subir el límite de endeudamiento. Ayer los líderes demócratas y republicanos en el Senado, Harry Reid y Mitch McConnell, respectivamente, celebran la votación.
El presidente Barack Obama anuncia que promulgó el plan aprobado en el Congreso para subir el límite de endeudamiento. Ayer los líderes demócratas y republicanos en el Senado, Harry Reid y Mitch McConnell, respectivamente, celebran la votación.
Washington - El presidente Barack Obama promulgó ayer el acuerdo bipartidista que permite elevar el techo de la deuda de Estados Unidos, tras ser aprobado por el Senado por 74 votos a favor frente a 26 en contra. La ratificación presidencial pone fin a la crisis de la deuda, que amenazaba a EE.UU. con la suspensión de pagos, merced a un plan que garantiza la reducción del gasto en u$s 2,1 billones en la próxima década.

Obama firmó la medida el mismo día en que el Departamento del Tesoro de EE.UU. había señalado que el Gobierno federal se quedaría sin fondos para hacer frente a sus obligaciones, por lo que debería decidir a quién pagaba y a quién no.

«Es un primer paso importante para que, como Nación, aprendamos a vivir de acuerdo con nuestros medios», subrayó el mandatario en una declaración en el Jardín de las Rosas de la Casa Blanca al conocerse la aprobación del acuerdo en el Congreso.

Aunque el convenio estipula reducciones de gastos del Gobierno, pero no aumentos de impuestos, Obama insistió en que a largo plazo se necesita «un enfoque equilibrado, incluida una reforma impositiva para que los más ricos paguen su justa contribución». «No podemos equilibrar el presupuesto pisando sobre la espalda a quienes han soportado lo peor de esta recesión, los trabajadores, los estudiantes, los ancianos», advirtió Obama al señalar que en los próximos meses seguirá «luchando por nuevos empleos, sueldos más altos y un crecimiento más rápido de la economía».

Bajo los términos de lo pactado, el Congreso permitirá la suba del techo de la deuda (hoy en u$s 14,29 billones) hasta 2013. De inmediato, la autorización de endeudamiento sube en u$s 900.000 millones, y se añadirá u$s 1,5 billón el año próximo. De esta manera, Obama consiguió que el asunto no vuelva a aparecer en la puja legislativa hasta después de los comicios presidenciales de noviembre de 2012, en los que el mandatario buscará la reelección.

Desagrado

Pese al compromiso alcanzado, tanto los republicanos como los demócratas han indicado que el plan bipartidista no era lo que los dos bandos buscaban, pero que ha permitido eludir al menos la sombra del default de EE.UU. Hasta último momento antes de que se iniciara la votación en el Senado, el líder de la minoría republicana, Mitch McConnell, sostuvo que el pacto no le agrada mucho y culpó de las pugnas para aprobar este aumento de la deuda al Partido Demócrata y al presidente Obama, que insistieron demasiado en la necesidad de

aumentar los impuestos. En tanto, el líder de la mayoría demócrata, Harry Reid, reprochó al Partido Republicano de atenerse demasiado a la intransigencia de su ala más derechista, el Tea Party, que insistía en la necesidad de recortar el gasto público a toda costa.

Como contrapartida del aumento del techo de la deuda se aplicará un plan que garantiza la reducción del gasto en al menos u$s 2,1 billones en la próxima década. Así, se aplicarán de inmediato recortes que sumarán casi u$s 1 billón, mientras un comité bicameral y bipartidista tiene plazo hasta fin de año para identificar otras áreas de gasto del Gobierno, cuya eliminación o reducción bajará u$s 1,2 billón el déficit federal.

En los próximos meses, legisladores y la administración Obama discutirán cómo conseguir la mayor cantidad de ahorros, u$s 1,5 billón por encima de los u$s 917.000 millones de la primera cuota. Expertos no están seguros de la cifra exacta de ahorros que generará el paquete, pero la Oficina de Presupuestos del Congreso dice que será de al menos u$s 2,1 billones. Pero con el inicio de la temporada de elecciones presidenciales y parlamentarias de 2012, muchos analistas presupuestarios creen que varias decisiones serán tiradas abajo y que el Congreso ha despilfarrado una oportunidad de lograr un mejor acuerdo que habría ahorrado al menos u$s 4 billones en una década.

Agencias EFE, Reuters y DPA

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