15 de noviembre 2012 - 00:00

Obama, culpable de la baja

Obama, culpable de la baja
Que el último día de este año se disparaba de manera automática una serie de recortes al gasto estatal y subas de impuestos (lo que vulgarmente se conoce como el «abismo fiscal»), es algo que se sabía hace un año. Por lo tanto, no es una novedad, salvo para los que no quisieron mirar o han sido tan necios de pensar que las cosas se resuelven solas o por arte de magia.

Argumentar que este evento es lo que está derrumbando el precio de las acciones -ayer el Dow retrocedió el 1,45 por ciento, a 12.570,95 puntos, con un volumen significativo- es entonces un atentado a la razón y la lógica, ya que no constituye nueva «información». El actual proceso bajista, que redujo lo ganado por las blue chips en el año al 2,89 por ciento, se inició el 6 de noviembre. ¿Cuál fue la gran novedad de ese día? Barack Obama fue escogido otra vez como presidente de los Estados Unidos. Desde entonces, el Dow viene promediando un retroceso del 0,81 por ciento por día (en

las ocho ruedas previas a la elección había ganado poco más del 1 por ciento). Aunque suene feo y no les guste a muchos, el proceso de baja que hemos estado viviendo tiene mucho que ver con el resultado eleccionario y sus implicancias.

Si el «abismo» importa, es porque ganó Obama. Pero para ser sinceros lo que importa no es el abismo, sino la creciente chance de una nueva recesión, que con el evidente fracaso del QE3 no tendría muchas soluciones por más que ya se esté hablando de un QE4 (creemos que la cosa no sería muy diferente si hubiese ganado Romney). En este marco no es Grecia, España, etc., lo que preocupa a Wall Street, sino el costo de estas crisis y el freno que suponen para la economía europea y mundial (lo mismo podemos decir de los problemas en China o la locura militar en Medio Oriente). Ojalá nos equivoquemos.

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