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Obama-Dalai Lama y China irritada
El Dalai Lama habló de derechos humanos con Barack Obama en la Casa Blanca. Para no irritar aún más a China, el Gobierno de EE.UU. dio un bajo perfil a la visita.
Tras la reunión, Obama expresó en un comunicado su «firme respaldo por la preservación de la singular identidad religiosa, cultural y lingüística del Tíbet» y se declaró a favor de «la protección de los derechos humanos de los tibetanos en la República Popular China».
Acuerdo
Obama también elogió al Dalai Lama por «su compromiso con la no violencia y su búsqueda de un diálogo con el Gobierno de China» y ambos se declararon de acuerdo en «la importancia de una relación positiva y de cooperación» entre Washington y Pekín.
El mandatario, que dijo haber «fomentado regularmente» que China y el Tíbet «participen en un diálogo directo para resolver sus diferencias», había evitado reunirse con el Dalai Lama en octubre de 2009, cuando el religioso pasó por Washington y el presidente se preparaba para su gira asiática.
Bajo perfil
Esta vez, el mandatario norteamericano concedió la audiencia en la Casa Blanca, aunque la reunión tuvo bajo perfil desde el punto de vista simbólico, ya que fue recibido en la Sala de los Mapas de la sede presidencial y no en el Salón Oval. Además, el encuentro estuvo vedado a los periodistas.
El Gobierno de Obama dijo varias veces que el presidente recibiría al Dalai Lama como un «líder espiritual» pero no nacional. Esas expresiones de Washington no alcanzaron para apaciguar el malestar del Gobierno de China.
Confirmada la reunión de ayer, el régimen comunista pidió que no se realice, con la advertencia de que causaría perjuicios a la relación bilateral.
Agencias ANSA y Reuters


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