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Obama echó a su “zar” de inteligencia
La gota que rebasó el vaso fue el intento de atentado con coche bomba en Times Square, Nueva York, a principios de este mes, afirmaron comentaristas televisivos al anunciar la noticia, que acaparó amplios espacios en los informativos vespertinos. Para peor, los servicios de seguridad quedaron en evidencia cuando el responsable del ataque, Faisal Shahzad, casi logra escapar del país a bordo de un avión de la aerolínea de los Emiratos Árabes.
Durante semanas, mientras empeoraba la relación de Blair con la Casa Blanca, Obama discutió con sus asesores la posibilidad de pedir la renuncia del funcionario y reemplazarlo. Ayer, Blair entregó su dimisión y Obama se la aceptó, según coincidieron los medios locales.
Según la ABC News, que fue la primera en anticipar la noticia, el mandato de Blair al timón de la dirección nacional de Inteligencia -un cargo creado tras los atentados del 11 de setiembre de 2001 contra el Pentágono y las torres gemelas de Nueva York-, estuvo plagada de problemas.
Bajo el mandato de Blair ocurrió la matanza en Fort Hood, la base militar en Texas, donde, en noviembre último, un psiquiatra del Ejército asesinó a trece soldados. También se registró el atentado fallido de la última Navidad, cuando un presunto terrorista logró subir con explosivos a un vuelo de la Delta entre Amsterdam y Detroit.
Esta semana, después de conocerse un negativo informe del Comité de Inteligencia del Senado sobre el intento de atentado de Navidad, el propio Blair reconoció que «quedan en pie barreras tecnológicas e institucionales que impiden un intercambio fluido de información» entre las diversas agencias de seguridad a su cargo.
La existencia de condiciones para que se repitan atentados como los de setiembre de 2001 terminaron de erosionar la poca confianza que el presidente y el Congreso tenían en Blair. Este almirante retirado de 63 años fue el tercer director nacional de Inteligencia. Lo precedieron John McConnell y John Negroponte.
La noticia de su salida no tomó por sorpresa al ambiente de los servicios de inteligencia, ya que desde hacía tiempo se sabía que Blair mantenía malas relaciones con John Brennan, uno de los jefes antiterrorismo de la Casa Blanca, y con Leon Panetta, director de la CIA, los servicios de espionaje externos.
Agencias ANSA, AFP y Reuters

